El Monte Embrujado

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Había estado caminando casi toda tarde y al llegar la noche decidí sentarme a lado del camino a tomar un pequeño descanso. Ese día no me encontraba solo ya que Rufo mi fiel perro me acompañaba. Estaba algo cansado así que quite de mis hombros mi mochila para poder relajar mi cuerpo, Rufo se acostó a mi lado después de estar un rato tratando de acomodarse en el pasto.

La noche no se tornaba completamente obscura así que podía distinguir algunos objetos y a unos diez metros del camino observé un pequeño cerro y sabía que cerca de ahí no muy lejos se encontraba un pueblo pero donde yo me encontraba no podía apreciar ninguna casa alumbrada y además tenía media hora que no pasaba ningún vehículo por el camino.

Como me encontraba solo sentía que cualquier movimiento podría alterarme y podría llegar a darle un golpe a cualquier ser que se me atravesará, de repente sentí que no me encontraba solo así que decidí encender la linterna que traía en mi mochila y me di cuenta que no había nadie, con mi lámpara alumbre a todos lados sin poder encontrar a ese ser que había percibido, pero yo no era el único que se sentía observado Rufo también se sentía asechado y empezó a mirar atento hacia el cerro, de repente se puso de pie y se fue corriendo hacia allá a toda velocidad, yo le gritaba tratando de que volviera a mi lado pero todo fue en vano en unos segundos ya no escuchaba el sonido de las ramas al pasar Rufo, me dio un escalofrío al sentir el silencio y decidí caminar yo también por donde se fue Rufo, decidí llamarlo de nuevo, gritaba su nombre y le silbaba también pero no se escuchaba respuesta alguna, entonces pensé que subestime el tamaño del lugar, algo dentro de mí me decía que no me acercara al cerro pero no tenía corazón para irme y dejar ahí a mi mejor amigo así que entré al cerro con mi linterna para buscarlo, le llamé de nuevo y cuando guarde un poco de silencio escuche una voz demoniaca que me decía "por aquí, ven por aquí", pensé que estaba alucinando por la presión de estar completamente solo pero empecé a escuchar esa frase una y otra vez así que empecé a sentirme desesperado por salir de ese lugar lo más rápido posible pero escuche una frase distinta que me decía "no te vayas a perder" eso me hizo enloquecer de miedo aún más y no sabía para donde huir.

Después de un rato buscando ansiosamente por donde salir por fin pude encontrar la salida, estaba aliviado pero al mismo tiempo preocupado por mi amigo Rufo, cuando empecé a perder la esperanza él apareció como si nada moviendo la cola, nos marchamos de allí y no le quité la mirada en todo el camino ya que temía que no fuera mi perro y fuera el espíritu que me hablaba en el cerro.

Atrévete a LEER!!!Where stories live. Discover now