CAPITULO 32

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LA DECISIÓN

Reivel ha sido más condescendiente con Triccia, quien ha viajado a su mundo a hablar con su reina sobre lo acontecido en la Tierra, esperamos su regreso, ya que ella es una princesa y abogará a nuestro favor para una alianza, las ninfas aunque parecen frágiles, son criaturas mágicas, por lo cual la magia y ellas son una misma. Sin contáramos con su apoyo aunque serían unas grandes aliadas.

Me encuentro en campo abierto, elevo mis manos y una brisa me cubre, levantando hojas y todo aquello que se encuentre cerca de mí. Quedan flotando sobre mi cabeza y luego arden, convirtiéndose en una fina lluvia de cenizas. Coloco mis manos hacia abajo y me concentro, los cimientos de la tierra tiemblan y logro que el terreno se agriete, formando una línea divisoria. Lo único es el agua, si no hay cerca no la puedo formar, sólo manipular.

El fuego celestial me envuelve, lo siento como emana de adentro hacia afuera, pienso en mi padre, en mamá, y en todos los que me han hecho daño, no soy muy consciente de lo que hago pero una onda emerge de mí, tan fuerte que devasta los árboles a mi alrededor y unos cuantos metros más adentro. Me quedo boquiabierta.

-¡Vaya! –Exclamo sonriendo, mirando mis manos como un preciado tesoro. Prepárate Bruja Madre porque no tendré piedad contigo.

-Has mejorado. –Se escucha detrás de mí. Cuando me volteo, mi corazón se desboca, reaccionando igual que tengo a Reivel en frente de mí.

-Gracias, ya no es tan complicado.

-Agatha, sé que quizás no es el momento pero, tenemos que hablar sobre nosotros.

-Lo sé. –Respondo sin ganas.

-Ven. –Me extiende la mano y al tomarla, nos desvanecemos, apareciendo en un lugar que conozco bien, el Limbo.

Sonrío y anonadada observo el paisaje, nos encontrábamos cerca de un arroyo, rodeado del bosque, los rayos del sol se colaban y aspiré profundo un aroma dulce a flores silvestres.

-¿Qué hacemos aquí? –Pregunté.

-Es tranquilo y seguro, me refiero que tenemos más privacidad.

-Oh. –Me sonrojo.

-No planee enamorarme de ti. _Empieza. - Ni siquiera me interesabas en un principio, me chocabas, para mí no eras más que otra bruja a la cual eliminar, pero poco a poco me demostraste lo contrario. -Mira hacia las copas de los árboles y mete las manos en las bolsas de su jeans. –Agatha. –Continua. –Para poder estar juntos tengo que renunciar a ser ángel, lo sabes.

Asiento y mi corazón se acelera a un kilómetro por hora, ¿A dónde quiere llegar? Por favor que no sea lo que creo.

-Le he dado vueltas al asunto tantas veces que.... –Guarda silencio unos instantes. –Eres muy importante para mí, no sé qué haría si algo te ocurriera, y quiero que sepas que después de una charla con el Supremo, me he dado cuenta de que te amo muchísimo.  Si renuncio a mi divinidad seré mortal, pero encontrare la forma de seguir ayudando a la humanidad, con o sin gracia divina.

-Rei. –Sus palabras despiertan una serie de emociones que estallan en mi pecho.

-Quiero estar contigo, no voy a renunciar a tu amor.

Las primeras lágrimas mojan mis mejillas, pero de alegría, de plenitud.

-¿Por qué lloras?. –Se acerca y nuestras frentes se tocan.

-De felicidad. –Murmuro.

-No te miento que me asusta lo que viene, pero sé que juntos lo resolveremos. 

Abro los ojos como platos observándolo con el asombro palpado en mis facciones.

-Lo haremos, tiene que haber una manera. –Le sonreí.

-Sucederá en cuanto la batalla finalice. –Susurró tan cerca de mi oído que sentí un pequeño escalofrío.

Lo abracé, y él hizo lo mismo, sin poder creer el rumbo que nuestra relación tomaba.

Nos miramos, y sin esfuerzo nuestros labios se encontraron, fue un beso lleno de necesidad, sus manos recorrieron mi espalda y mis brazos lo rodearon por la nuca. Su lengua buscó la mía con desesperación. Una corriente eléctrica me recorrió de pies a cabeza.

_Se lo difícil que esto es para ti, pero me comprueba cuánto me amas, y no dudes que el sentimiento es mutuo mi ángel.

_Estaba confundido, a veces debemos enfrentar situaciones que te hacen recapacitar.  

_ ¿Qué ha cambiado? _Tragué saliva, intentando mantener la calma.

_Todo. _Me sonríe.

_Agradezco tu sinceridad. _Nos tomamos de las manos.

_ Tú eres mi mundo Agatha.

_Y tú el mío. _Compartimos un beso, apenas rozando nuestros labios.

_Podemos quedarnos acá un rato más ¿Qué opinas?

Asiento con la cabeza, por el simple hecho de que estoy con él, compartiendo su compañía, teniéndolo solo para mí. Llegamos a aquella casa de piedra, entramos en la biblioteca, Rei toma un libro acomodándose en el largo sillón, me siento a su lado, colocando mi cabeza en su regazo.

_ ¿Cuál libro me leerás? _Consulto curiosa.

_Te parece la Biblia.

_Perfecto. _Cierro los ojos y escucho: En el principio creó Dios el cielo, y la tierra....

ENTRE SOMBRASDonde viven las historias. Descúbrelo ahora