Capitulo 18

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     Se tira ligeramente de los pelos cada vez que recuerda la conversación con su padre. No consigue sacarse de la cabeza ni una de las palabras que han sido mencionadas, como si fuese un mantra que le produjese jaqueca.

     ¿Cómo puede obligarla a eso sin prestarle importancia a sus verdaderos sentimientos? En realidad, sabe que no la está obligando directamente, ella es la que toma la decisión final al ser la reina y estar por encima de él de alguna forma, sin embargo, se siente presionada porque ella si valora la opinión de su padre.

     De alguna forma lo que le ha estado explicando no le suena demasiado descabellado, sino que le encuentra cierta lógica, pero el que le encuentre cierta lógica, no significa que vaya a cumplir con su petición.

     Después de todo lo que están viviendo con Eitan, el hecho de asegurarles que tendrán un heredero es bastante tranquilizante, puede hacerles olvidar que el reinado es muy inestable en ese momento y que su anterior rey fue un tirano sin escrúpulos.

     Pero la sola idea de tener que casarse con Alexander y tener descendencia juntos no le llama nada la atención, no solo eso, sino que siente ansiedad de solo pensarlo, le asusta todo lo que pueda llegar a ocurrir si decide tomar aquella decisión, porque tiene miedo de destruir poco a poco el corazón del chico con una falsa esperanza.

     Si, es como en el caso de sus padres, el matrimonio funcionó puesto que si se querían, no de forma romántica, pero se querían con locura. El problema es que ella no es su madre y siente que no podría besar a Alexander y tampoco sería capaz de tener un hijo con él.

     No quiere casarse con un hombre que no ama.

     Nunca lo había pensado y ahora que lo piensa, el hecho de besarle se le hace inimaginable, no puede ni siquiera imaginarse una escena en la que ambos se encuentren besando, mucho menos a la hora de tener que hacer descendencia.

     Casi se besan, tuvo a Alexander sobre ella y estaba claro que la iba a besar, aunque al final se acabó apartando, por lo que si conoce el sentimiento de nerviosismo y ansiedad antes de eso, pero no sabe sobre el beso en sí.

     Vuelve a suspirar.

     Lo primero de todo es arreglarlo con él. También tiene que explicarle lo que su padre ha considerado y saber su opinión, porque le considera importante y sin escuchar lo que él considere, no piensa cambiar su forma de pensar o tomar una decisión definitiva.

     Lo que peor lleva hasta ahora, no es todo el revoltijo de pensamientos en su cabeza tras la conversación con su padre, sino haber discutido con Alexander, lo que menos desea es que haya tensión entre ellos. Desde la conversación que tuvieron en el castillo de Deinn se ha vuelto más cautelosa a su alrededor con dicho tema.

     Acaba de darse cuenta de que ese no es el problema, no es algo con lo que ser cauteloso, sino enfrentarlo.

     Se pone en pie rápidamente, va a ir a buscarle en ese instante.

- ¿A dónde vas tan decidida? – pregunta Rune con curiosidad, acercándose sonriente hacia ella.

     Lleva desde un rato observándola desde lejos, ha visto todo el cambio de expresiones en su rostro, como si hablase para sí misma dentro de su cabeza. Le ha sacado unas cuentas sonrisas y no ha podido evitar querer acercarse.

     Ha escuchado también el rumor sobre su casamiento con Alexander y lleva queriendo todo el día preguntarle sobre aquello, aunque al ver que está inquieta por algo, ha preferido callarlo. Por encima de su curiosidad pone los sentimientos de Olympia y sabe que ahora es un momento delicado para ella, solo hay que mirarle los ojos.

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