•No puedo...•

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¡¿Qué mierda?!

—A-a...M-mí?— pregunto con temor

—Iris, sé que esto es nuevo para tí, por eso déjame explicarte. Existen dos mundos; el de humanos, y el de hadas. El de humanos es el mundo que conoces, y el de hadas es este. — explica señalando a sus lados

—Es decir que...A-ahora estoy en el mundo de las...H-hadas?

La directora asiente

—Hay hadas de aire, agua, tierra, luz, electricidad, fuego. — indica esbozando una leve sonrisa — Tú, — me señala — eres hada de fuego.

Recuerdo las palabras de Rick diciendo exactamente lo mismo...

—N-no...Yo no soy hada. Yo soy humana... — digo temblorosamente

—Iris...¿Quién crees que incendió al Ungues que mató a tus padres?

—No pude haber sido yo. No sé cómo hacerlo. No se cómo hacer magia. Así que yo, no fuí.

—Niña...Ese es el tema. Eres un hada de fuego y has matado a una de las criaturas más poderosas del mundo mágico, sin siquiera saber controlar tus poderes.— explica — Por eso, tenemos que empezar cuánto antes a practicar tu magia. Iris, eres realmente poderosa.

¿Yo? ¿Poderosa?

—Esto...Esto es demasiado... — susurro aturdida — Yo no quiero estar aquí... — digo mirándola con ojos tristes

Necesitas vivir aquí. Esta es tu naturaleza, es tu hogar... Tú eres parte de este mundo. — habla decididamente

—Pero...Con una condición— digo todavía dudando...¿Soy...Hada?

—¿Cuál?

—Que mis padres tengan un entierro— pido — Porque tus estúpidos guardias los han dejado en el bosque— digo enojada

Ella asiente

—Está bien...

—Ah, otra cosa

—¿Qué?

—Me han traído a la fuerza y no tuve tiempo de recoger mis cosas, no tengo ropa, accesorios, tampoco tengo mi móvil...—

—Oh...Ropa hay de sobra aquí, accesorios también. Sobre tu móvil...—  hace una pausa— Puedo decirle a mis guardias que busquen el tuyo.

Asiento

—¿Ya me puedo ir...? — pregunto un poco irritada y abrumada

Ella asiente y abro la puerta

Pero me doy vuelta y le pregunto

—¿Cómo es que soy... "Hada"?— le pregunto haciendo las comillas

—Eso te lo explicaré luego...Ah, cierto, mandaré a un guardia para que te lleve tus nuevas cosas.

Asiento y salgo

Un guardia se me acerca y me indica dónde está mi cuarto

Entro y veo a una chica de pelo negro

—Hola. — digo tratando de sonar amable

Ella se da vuelta y me mira...¿Mal?

Luego me ignora

¡Genial!

Que simpática compañera de cuarto me toco!

Bueno señoritas. Las dejo solas. Iris, bienvenida. Ponte cómoda— dice el guardia

Alas de fuegoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora