Capitulo 10: Un beso adolorido

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Me duelen los ojos, más bien me duele todo. Me siento cansada, todo me da vueltas y no comprendo nada. Escucho el sonar de máquinas de hospital, exaltada brinco aterrorizada pidiendo que me saquen de aquí. No quiero morir en un hospital, no quiero pasar un solo segundo aquí. Derramo una lágrima al sentir que no puedo mover mis pies. Me duelen mucho y sigo sin entender nada.

—¡Ayuda! ¿Donde estoy?

Una enfermera se acerca amable

— Tranquila, tuvo un accidente. Fue atropellada por un coche pero ya la estamos atendiendo.

— ¿Coche? No recuerdo nada de eso.

— Tranquila, ya han llamado a su familiar pero el número que encontramos entre sus cosas no responde. Pero acá fuera hay un señor haciéndose cargo de usted.

Trago saliva y lo único que sé me viene a la mente es la cuenta del hospital. Es uno de los más caros de la ciudad y yo no podré con la deuda que se me viene encima. Un médico no tarda en entrar a la habitación, pregunta cómo me siento y yo solo quiero irme de aquí. No quiero estar en un hospital en lo que me queda de vida, quiero estar lo más lejos posible de todo lo que al final es mi destino.

— Gardenia te hice una resonancia magnética y...

Interrumpo alterada

— Y encontró un tumor que me está dejando inútil día tras día. Que no hay manera de salvarme, que me voy a morir en seis meses, lo sé doctor.

— ¿Estás tomando medicación para llevar una mejor calidad de vida?

Niego con la cabeza llena de frustración

— ¿Para que? De todas formas voy a morir. Firme el alta para irme de aquí.

— Estás delicada Gardenia, no puedo hacer eso.

Sonrió incrédula. Seco mis lágrimas y aún sin conocer al médico me libero dejando salir las mil emociones que me corroen por dentro.

— Doctor, solo me quedan días de vida. Es frustrante saber que te vas a morir y ni siquiera saber lo que es tener sexo. Más frustrante haber planeado una vida que lejos estará de cumplirse. — Estallando en llanto añado — Usted solo diagnóstica pero soy yo la que siente día tras día como mi cuerpo va muriendo. La que siente los terribles dolores de cabezas, como pierdo en ocasiones la coordinación, no puede sentir como las extremidades se adormecen pero no tiene ni idea..., no tiene una mínima idea de lo que duele saber que te vas a morir sin haber conocido el amor. Deme el alta por favor, estar aquí no me va a salvar.

Se queda callado, como quisiera que me diera alguna esperanza, una palabra de aliento pero no la hay. Asiente con la cabeza y accede a darme el alta con la condición de que guarde absoluto reposo. Pido que por ningún motivo le diga a Nathan sobre mi desahucio. Me deja sola en la habitación así como comienzo a sentirme al pensar en todo lo que espera. Sonrio entre lágrimas que seco con celeridad. Nathan entra a la habitación con seriedad y yo siento el corazón a mil.

— ¿Cómo se siente?

— Estoy bien

— Pasará el reposo en mi casa. Ya el médico ha dado el alta.

—¿Como le fue con Sandra?

Traga saliva algo incómodo.

— Me fue mejor de lo que esperaba. Solo que se me hizo curiosa la nota que le dejaste con las flores.

— ¿Por?

Encoge los hombros

— Nada importante. Mi tía pasará por ti

180 días para soñar (PAUSADA TEMPORALMENTE)Where stories live. Discover now