¿Coincidencia?

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Sus labios danzaban en un baile frenético en un impulso de tomar más y más del otro, sus lenguas entraron en contacto intentando determinar quién dominaba y guiaba al otro. Objetos cayendo a su paso desesperados por encontrar una superficie que les diera el soporte necesario. Sus manos se desplazaban sintiendo el cuerpo ardiente de otro. Una vez en la cama los movimientos se tornaron bruscos y gemidos se desprendían del par de cuerpos.


Cuando Tenten ingresó a un bar diferente al que acostumbraba, ni en sus más remotos pensamientos se imaginó una situación como la actual. Era un establecimiento grande, elegante y la iluminación era tenue, dando una atmosfera de intimidad y sutileza. En su primera bebida sus orbes se cruzaron con los de aquel hombre reservado y, debía resaltar, apuesto que se encontraba a dos mesas de ella y una conexión singular emergió. Se acercó invitándole una copa y su corazón contestó con un fuerte latido mientras deslizaba un mechón de cabello tras su oreja.


Neji fue cautivado al observar a la castaña en el bar, sus piernas torneadas y adornadas con una falda carmesí sutilmente corta y su cabello marrón deslizándose por su espalda. Neji Hyuga era una persona moralmente correcta, reservado y el ser impulsivo estaba al final de la lista de sus cualidades, la seriedad y el análisis de cada uno de los aspectos de su vida lo hacían un hombre difícil de tratar. Luego de una tarde realmente larga tolerando personas tediosas y una montaña de trabajo que no dejaba de llegar y mirando a la mujer atractiva en el bar, decidió dejarse llevar por sus instintos esa noche.


Sus grandes manos recorrieron aquellas piernas firmes, sus labios descendieran por su cuello llegando a su sutil escote y rebelando la imagen que lo atormentó en su estadía en el bar. Prendas comenzaron a caer y la mujer demostró ser realmente hábil en llevarlo al límite. Ambos se unieron en movimientos fuertes, dominantes, rápidos e imparables.


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Tenten ingresó a su departamento sin titubear y con movimientos apresurados a las 6 de la mañana del día siguiente. Ingresó a la ducha dándose un baño en tiempo record, saliendo fue directo a su armario tomando un juego de prendas seleccionadas para la oficina. Su figura se reflejó en el espejo de cuerpo entero que tenía a un costado y un rubor involuntario dominó sus mejillas. Ligeras marcas estaban formándose en sitios estratégicos de su cuerpo, las imágenes de la noche anterior se hicieron presentes. Se vistió y salió a paso veloz segura que llegaría tarde a la reunión más importante de su carrera profesional.


¿Por qué había elegido esa noche en específico cuando sabía con anterioridad que a la mañana siguiente tendría una junta con otras compañías en busca de una posible sociedad? Frunció el ceño reprendiéndose, pero no pudo evitarlo. De verdad que no. Solo iba a tomar algo y regresaba a su casa, para bajar las ansias que la carcomían en su interior. Él no estaba en sus planes y mucho menos su encuentro que aunque ella quiso que sea placentero y "rápido", ella no pudo parar y mucho menos él, sus cuerpos se atraían como imanes, exigiendo más y evitando que se alejen hasta que prácticamente el sol comenzó a ascender en el cielo celeste.


Una vez en el edificio ingresó al elevador impaciente por que el aparato fuera más rápido, su cuerpo estaba adolorido pero era normal. El hombre del bar, podría apostar si lo encontraba en la calle era el sujeto más frio, reservado y serio que no podría ni romper un plato, pero en este punto y bajo su gran experiencia la idea la había golpeado en el rostro. ¡No podía estar más equivocada! Simplemente él era fuego e intensidad. Había sido el mejor sexo de su vida.


Entró a la sala de juntas con un rubor aún sin descifrar si era ocasionado por las recurrentes imágenes de su encuentro casual o por el esfuerzo increíble de llegar a la hora establecida.

Antología NejitenWhere stories live. Discover now