〔 𝙅𝙄𝙉𝙓 ➳ mala suerte, o creencia de que una persona u objeto brinda mala suerte. 〕
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Ley'ra, una integrante del clan Metkayina, había perdido todo atisbo de esperanza y aceptado su cruel destino.
Sin embargo, quizá su perspectiva cam...
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El viaje de vuelta a la aldea, que usualmente duraba un largo rato, fue extremadamente rápido. No se dirigían ni una palabra ya que la situación era bastante peliaguda, aunque de vez en cuando Ley'ra se dedicaba a consolar a Tuk de una manera casi fraternal. Al menos la niña podría afirmar que estar junto a la metkayina la ayudó a calmarse.
— Rotxo, con Tuk; Tsireya, llama a la Tsahìk. — Ordenó Ley'ra con voz demandante, bajando del ilu al llegar a la orilla.
Se acercó casi corriendo a Neteyam, ayudándolo a cargar apropiadamente a Kiri para luego seguirlo hacia su marui.
— ¡Papá! ¡Mamá! — Exclamaba el ojidorado por el camino, alertando a los mayores quienes no demoraron en asomarse.
— Oh, Kiri. — Neytiri fue la primera en acercarse, ayudando a su hijo a adentrarse al hogar.
— ¿Qué sucedió? — Demandó Jake igual de preocupado.
— Sufrió un ataque mientras visitábamos el Árbol de Los Espíritus. — Ley'ra se encargó de explicarle ya que los otros dos miembros de su familia se veían ocupados, acomodando a la chica en el suelo de la tienda.
— Comenzó a tener convulsiones bajo el agua, me encargué de hacerle el boca a boca. — Completó Neteyam mientras miraba a su padre, usando términos desconocidos para la metkayina.
— Muy bien. — Jake palmeó levemente el hombro de su hijo mayor, apartándose un momento para hablar por un aparato extraño.
— ¡Kiri! — Ley'ra se giró al escuchar la voz de Tuk, quien corría hasta entrar a su hogar.
Miró de forma recriminatoria a Rotxo, a quien había dejado a cargo de la pequeña. Él chico esquivó su dura mirada, pero es que no pudo retener a ese torbellino de energía.
— ¿Qué pasa? — Y ahora Lo'ak también aparecía en la escena, llegando recién a la zona por lo visto. — Bro...
— Kiri tuvo un ataque. — Informó Neteyam bastante afligido, saliendo de su marui ya que lo que menos necesitaba su hermana era un ambiente repleto de gente.
— ¿Qué? — Lo'ak abrió de más sus ojos, tratando de ver hacia el interior de la tienda.
— La Tsahìk viene. — Les dejó saber Ley'ra, obligándolos a alejarse del camino.
Ronal inspeccionó a Kiri, quien aparentemente no estaba grave pero igualmente necesitaba tratamiento. Salió de ahí tras un rato, yendo con paso determinado hacia su propio hogar.
— Seguramente vaya a por el material que necesita. — Tranquilizó la metkayina a los dos hermanos, quienes se tensaron al ver a Ronal irse.
El tiempo pasaba, y el sol no tardó demasiado en volver a salir, brillando arduamente en el despejado cielo. Neteyam, Lo'ak, Ley'ra, Rotxo y hasta Ao'nung, quien se les unió nada más se enteró de la noticia, estaban sentados a un lado mientras esperaban que el estado de Kiri progresara a mejor.