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~Evora Martin~

¡Voy! —grito desde el segundo piso a quien sea que está tocando la puerta insistentemente, al abrirla Clover me estampa un beso apasionado —. ¿A que se debe eso?

Eso fue estupendo, pero ¿que significaba?

Soy lo que las personas describen como una romántica empedernida, la idea de que me amaran como lo pintan en las películas siempre fue irreal hasta el día de hoy.

Mis abuelos paternos ya me habían dicho que era solo cuestión de tiempo para que llegara mi príncipe azul y quizás ya no debía esperar. Yo soy la soltera de la familia pero tal vez eso cambiaría pronto.

Estuvimos juntos un par de minutos más y lo invité a pasar a la casa para poder terminar de aclarar nuestra situación.

Suena el timbre y me preguntó si su gemelo aparecerá esta vez en mi puerta, no sé si era muy predecible, pero en verdad pasó. Oh, si, los adorados miembros del trío de oro, que era como mamá nos llamaba, estaban juntos de nuevo.

—Su plan, quiero escuchar su plan. ¿Ahora que están tramando? —les pedí, sabiendo que algo traían entre manos.

Vamos a la cocina y me piden cerrar los ojos, así lo hago, después siento que alguien toma mi mano y me guía hacia la puerta que da al patio delantero, me han colocado una venda en los ojos y espero pacientemente a que se les dé la gana quitarmela.

¿Entonces?

—¡Ahora!

—¡Sí! ¡Sí, si quiero!

—Entonces es oficial ¡somos novios!

Clover me toma de la cintura y me da vueltas en el aire. Me doy cuenta de que Isana está grabando todo y me alegro, porque el cartel que Atlas sostiene donde está escrita la dichosa pregunta es el inicio de esta bella historia.

En cuanto me baja del abrazo le doy un beso tierno y me permito disfrutar el momento.

Clover tiene trece años de conocerme y jamás le había visto tan feliz como en este momento, esperaba poder expresar la misma alegría que él sentía.

—¡Estoy muy feliz!

Mi historia de amor por fin estaba empezando.

Los chicos salen del patio y nos dejan solos, Clover vuelve a tomar mi rostro entre sus manos y me roba un beso.

—Isana y Atlas se llevan el crédito de todo esto —me abraza y ambos reímos al imaginar el caos que supuso trabajar juntos.

—Hicimos lo imposible Clov. Ahora ellos dos trabajan juntos —le comento.

—Asi sabemos que nada es imposible para nosotros.

Clover me abraza delicadamente y une sus labios con los míos. Después de separarnos, caminamos dentro de la casa para terminar nuestro primer día como pareja con una cena familiar.

~×~

Esperando una repuesta mi maestro de matemáticas se desesperó y me mandó a sentar. Al principio su mirada tuvo un gaje de pena ajena, pero luego pareció recordar que no era la mejor de la clase y se hartó de mi incompetencia.

—Un problema menos que resolver
—dije —. Solo un par de minutos más.

Solo quería salir de aquí.

Hace un año mi vida se había centrado en ganar un examen de cálculo y en estudiar para ello con Benjamín, pero al día de hoy esa era la menor de mis preocupaciones; las matemáticas habían pasado a segundo plano después de los acontecimientos de anoche. Esta vez fue más fácil aceptar la vergüenza que representaba pasar la frente y no responder.

Oh, él tenía algo extraño, pero, a pesar de que no iba a cometer el mismo error de poner en riesgo mi relación por hablarle, algunos murmullos llegaron a mis oídos sobre lo que "había hecho en esa clase".

Y este es el tipo de desventajas de la popularidad.

~×~

Am I the one?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora