Capítulo VIII

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Los dedos de Takao se deslizaron a lo largo de su corta cabellera, a la vez que veía expectante la mirada que su hermana y aquel vampiro sostenían. Ninguno hablaba, lo que provocó un silencio incómodo en la habitación

-Kazumi... Él... - se detuvo para aclarar su garganta, llamando la atención de ambos - él es M... Shin, un viejo amigo - expresó con una sonrisa no muy convincente para la menor, quien regreso su mirada hacia el peliverde - Shin, ella es Kazumi. Mi sucesora al trono y hermana - dijo, a lo que él extendió su mano hacia ella.

-Un placer - dijo Midorima estrechando su mano

-Igualmente - murmuró Kazumi.

Entre ambos, una extraña tensión se había creado para ese entonces. Cada vez más amplia, y cada vez más incómoda para el joven príncipe, quien era el único que se sentía excluido ante ambas presencias

-Voy... Voy a presentárselo a nuestro padre - dijo Takao colocándose entre la batalla de miradas. Kazumi finalmente se dio la vuelta, dirigiéndose a la puerta

-Tengan cuidado - fue todo lo que dijo la pequeña antes de salir. Kazunari frunció el ceño y Midorima asintió. El pelinegro corrió a cerrar la puerta y se recostó contra ella

-¿Que fue todo eso? - preguntó - ¿por qué la miraste así?

-Yo... - respondió Midorima parpadeando un par de veces - no lo sé. Es raro ver a una niña después de tanto tiempo - comentó llevando una de sus manos detrás de su cabeza y desvió la mirada

-Entiendo... - murmuró Takao no muy convencido ante la respuesta - de igual manera, ¿ya me crees? - preguntó cruzándose de brazos

-No del todo. Más bien diría que he caído en una trampa- respondió Midorima dirigiéndose a la ventana. Takao soltó un suspiro cansado y se acercó a él

-¿Te parece coincidencia que la vista sea de ésta manera? - preguntó al mirar por la ventana, en donde se reflejaban los muros que protegían al castillo

-Es tu torre de princesa donde te tienen encerrado - respondió divertido, sin embargo, en lugar de molestarse, Takao sonrió

-Curiosamente, me identifico. Pero no es el caso - dijo alejándose de la ventana y sentándose en el borde de su cama

-He estado pensando... - murmuró Midorima desde su lugar - ¿Por qué de pronto decidiste ir a verme?- preguntó caminando hacia él

Takao se quedó en silencio unos segundos, pero después, esbozó una pequeña sonrisa ladina, misma que solo confundió al contrario

-No podía dejar de pensar en ti - soltó de repente, provocando que el vampiro se sobresaltara un poco - Quiero decir... - agregó el príncipe con algo de vergüenza - Fue un impulso, nada más. - ante la mirada interrogante del peliverde, prosiguió. - Escucha, toda mi vida he escuchado que los vampiros son los malos. Son seres horribles sin sentimientos, que ellos pueden arrebatar vidas sin remordimientos, que son asesinos... Y ya. Entonces, crecer escuchando eso no fue muy agradable. Jamás tuve una buena percepción de tu especie. - Takao sonrió - y entonces llegas tú. Poniendo de cabeza mis "conocimientos" y demás. Alborotaste todo en mi vida. Y eso... Demonios, eso me hizo tan feliz. - dijo soltandose a reír. Midorima se contagió un poco de ello y también formo una pequeña mueca, similar a una risa

-¿Ese impulso te hizo llegar a querer buscarme en el lugar donde intenté matarte? - pregunto con ironía

-Si tú realmente hubieses querido matarme, lo habrías hecho. Sin embargo aquí estás, frente a mi con la guardia baja y una sonrisa. No creo que tú desees matarme - dijo el príncipe levantándose y parándose frente a él de nuevo

El Príncipe & El Vampiro Donde viven las historias. Descúbrelo ahora