Capítulo 14: A la antigua

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⚜️

Ya habían pasado algunos días desde la última vez que supe algo de María José, días en los que no quería salir de mi habitación, en los que no hacía más que sentir la culpa sobre mis hombros, si tan solo hubiera ignorado cada interrupción, si tan solo hubiese tomado su cuerpo entre mis brazos hasta que me escuchara, la historia sería diferente.

Dejé sobre el sofá mi libro favorito decidiendo hacer caso a las palabras de mi mejor amiga, salí de mi alcoba sin un rumbo en especifico por el interior del palacio.

Hacía tanto tiempo que no lo recorría, coloqué los audífonos, regalo de Laura, en mis oídos perdiéndome por completo en la melodiosa voz de Taylor Swift al ritmo de All Too Wall.

Sabía que querer a alguien de forma romántica duele, lo sabía gracias a todas las novelas que he leído. Pero no conocía el dolor en carne propia. No es un dolor como cuando por accidente caes de rodillas, es más bien, una presión en el pecho que te debilita de forma rápida pero el proceso es realmente desgarrador.

El fuerte nudo en la garganta, es peor que algún apretón, es imposible de pasar, te impide tragar saliva de manera correcta, así como también te dificulta la respiración y te obliga a llorar.

He llorado tantas veces, pero esta vez es muy diferente, sentía como si algo faltara en mi alma para poder continuar. Cómo si fuera un rompecabezas incompleto.

Me dejé guiar por mis pies hasta el ala contraria, donde comúnmente se prohíbe el paso, la luz era tenue, pero no impedía ver con claridad. La mayoría de las habitaciones se encontraban cerradas excepto una, mi curiosidad fue más grande que cualquier cosa y entré en aquel salón espacioso.

Era la primera vez que entraba a este lugar, tan diferente al resto de las habitaciones, no mantenía el mismo diseño que el resto de palacio, y parecía ser que las paredes oscuras, estaban manchadas con pinturas de diferentes colores, caminé un poco más al interior descubriendo que me encontraba en un taller de pintura, el taller que utilizaban los ancestros, un lugar lleno de historias y una leyenda que mi abuelita amaba contarme cuando era una niña.

Casi cien años atrás este cuarto fue testigo de un amor inmenso que no se pudo consumar, mi abue jamás me dio muchos detalles, solo narraba sobre la Princesa de esa época, quién amaba la pintura y se enamoró sin medida de una persona que posó para ella. No tengo muy clara la historia, solo sé que la diferencia de clases sociales fue uno de los principales motivos para que hicieran todo porque ese amor no se consumara.

Pasé las llenas de mis dedos por un lienzo completamente blanco que descansaba sobre un caballete sintiendo una electricidad recorrer mi cuerpo.

La energía era algo pesada pero inspiradora, me invitaba a pasar horas ahí, con un libro en mis manos perdiéndome por completo en alguna novela romántica que ayudara a distraer mi mente.

Caminé de espaldas detallando la habitación con mis ojos, notando el olor a humedad impregnado, hacía muchos años que nadie se atrevía a poner un pie aquí dentro.

Solté un suspiro dispuesta a salir, giré sobre mis talones quedando frente a frente con la persona que menos pude haber imaginado.

Me detalló de arriba hacia abajo hasta llegar a mis ojos. El brillo en sus esferas verdes apareció haciéndome perderme en ellas.

Un Corazón Para La Realeza.-Calle y PochéDonde viven las historias. Descúbrelo ahora