03. La HonnMar nación ataca de nuevo

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Ser acuario es tener un sexto sentido para todo excepto para cuando la vas a cagar.

Bueno, a veces lo tienes, pero continuas por la experiencia.

La relevancia que el shipeo —la manera en la que le dicen a las parejas en internet— se nos fue de las manos. Era entrar a cualquier aplicación y ver varios fanarts o posts hechos sobre nosotras, no es algo nuevo, desde que mi música se hizo popular tengo una gran base de fans, pero parecían haberse multiplicado por mil.

Tuve que usar una cuenta falsa para verlo, no sabía a qué le podía dar me gusta ni a qué no.

Metiéndome entre las oscuras aguas de los fandoms, me encontré con el nombre de la especie de tribu que se formó para aquellos quienes apoyaran las carreras de ambas, llamada "Nación Honnmar".

«Qué feo nombre, suena a tienda de pescado».

Con todo respeto a las tiendas de pescados, claro.

Hubo una pequeña oleada de personas llorando porque me morí, así que corrí al baño a revisarme los signos vitales. Estaba bien, la que se llevó la peor parte es una versión ficticia de mí en un fanfic.

Lo único que rondaba mi cabeza es que al menos me podría quedar el fin de semana entero en nuestro hotel. Las ganancias por mis videos ya me lo empezaron a permitir. Estuve toda la mañana tirada en la cama con mi mejor amigo al lado.

—¿En qué piensas? —habló de repente Luka, en tono alto, justo al lado de mi oreja.

—En qué mes cogieron tus papás para que su hijo les haya salido tan idiota.

—Mari, son las siete de la mañana, yo no tengo la culpa de tus problemas.

Se secó los rizos con mi toalla, mi música en bucle apenas nos dejaba escuchar nuestras voces en la pequeña habitación, aquello me recordó que quería presentar un nuevo álbum para fin de año.

—Hoy tienes que salir a pasear, ya han pasado un par de días sin que las vean juntas. —avisó Luka.

—¿Qué? ¿Tan pronto? —despegué mi cabeza de la almohada—. Podemos pasarlo al lunes.

—No me preguntes a mí, Verónica lo propuso y yo como no entendí le dije que sí. De recompensa, si gustas, el tereré por una semana.

—¿Te dijeron ya que eres el peor mejor amigo y manager del mundo?

—Seguido. Así que prepárate, si rompemos una pauta seguro nos rompen la espalda. No de la buena manera.

«¿Cómo que hay una buena manera?».

No me moví, quise hundirme en las sábanas, ver videos de misterio por el resto del día me pareció el plan ideal. Bajo el sol la mínima era de 35 grados, me importaba mi carrera, pero ¿Tanto?

—Por favor, no quiero quedar mal con la señorita. —rogó.

Él se tiró al lado mío, aproveché para darle un zape.

—No dejes que esa mujer te seduzca con su palabreo formal.

—Perdona, me distraigo.

—Luka, respétate.

En ese tiempo, consideré despedirlo. Pero era muy riesgo, tendría que buscar carta astral en carta astral al próximo candidato.

***

La cita se organizó por completo bajo la decisión del equipo de Honne, nos pasaron la ubicación un par de horas antes, era obvio que nos toparíamos "casualmente" con fans así que me mentalicé para reaccionar bien, llevé mi mejor vestido blanco con accesorios de hada, nos hicieron vestir productos de marcas reconocidas por contratos de publicidad que hicieron sin consultarme.

A lo largo de mi vida, siempre pensé que las fotos "filtradas" de los famosos fueron accidente. Desde el otro lado, pude darme cuenta de que aquello era ridículo.

—¿Dónde están las cámaras? —sin duda Honne era una romántica, arrancó la cita cual fiera.

Esbocé una sonrisa, las opciones de ella eran el doble de estrictas ya que como modelo debe seguir las tendencias sin perder su estilo o traicionar a sus antiguos promotores. Su apariencia es agraciada, tiene una figura atlética, es alta y delgada. Desde pequeña odié a las chicas de las revistas por ser tan perfectas y oh, qué vueltas da la vida.

Estoy convencida de que es un pacto kármico.

—Deben de haberse escondido —me excusé—, no te preocupes, tampoco te voy a embrujar si tomamos asiento bajo el sol un segundo. Suficiente esfuerzo hago al ser sociable contigo.

—Lo sé, además con eso de que no somos compatibles —se burló—. De seguro me detestas, aparte soy modelo.

—Oh —me dejó con la boca abierta—. En mi defensa no dije nada malo, quizás en una entrevista las llamé "Añamemby" pero eso en mi país significa... Hermosa.

—¿Me estás diciendo hermosa?

—Em, no.

—¿Estás diciendo que no soy hermosa? —frunció las cejas.

No solía actuar de forma tan tonta, aquello era una maldición. O el calor quemando mis ultimas neuronas.

—Mira, un grupo de jóvenes se nos acercan —susurré deprisa, intentando evitar responder—. Se amable.

—Siempre soy amable, ¿No ves mi cara de amabilidad?

Odiaba que los capricornio se la pasaran hablando con ironía, no pillaba una.

Un grupo de chicas de entre catorce a veinte años se nos acercaron, las grandes sonrisas que mantuvieron, la emoción en sus voces y como les brillaron los ojos me dio mucha ternura, tuve una sensación muy agradable en el pecho.

En sus manos cargaban pancartas y algunos dulces como regalo. Esperé que fueran invasivas llegando en estampida, pero no fue el caso.

—Voy a presumirle a mis mutuals que las conocí. —chilló una al quitarle el teléfono a su amiga.

—Me alegro mucho por ustedes, son mi pareja favorita —suspiró la mayor—. Se nota mucho la química ¿Podemos tomarnos una foto?

—Claro —Honne se agachó un poco para estar en mi altura—. ¿Así?

Apoyó su brazo sobre mi hombro, la miré de reojo, asombrada. Se le dio perfecto actuar.

—Hmm, sí, es que me preguntaba —la más joven se atrevió a hablar por primera vez— si podían besarse para la foto. Es que nunca tuvimos ese tipo de contenido.

Mi "pareja" no se quejó, al contrario, ladeó su cabeza en mi dirección, sus manos me guiaron a verla a los ojos, aunque rápidamente los míos fueron a sus labios. Impasible, tan solo me guiñó un ojo cuando las chicas se distrajeron abriendo la cámara de sus teléfonos.

—¿Qué pasa? —rio Honne— ¿El horóscopo no te advirtió de sucesos inesperados? 

Si ellos supieranDonde viven las historias. Descúbrelo ahora