Extra: Halloween astrológico

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Mar.

Halloween es el mes de las brujas, en esa fecha nacieron los escorpio.

Doy vuelta en la cama y busco el cuerpo de Honne con las manos, pero como cada mañana desde hace seis meses, no está. Ya ni sé por qué la busco, me ha dejado.

Honne abandonó la promesa de amor que nos hicimos.

—Amor, espero no estés haciendo drama en mi cabeza solo porque ahora salgo a caminar con Copito en las mañanas. —la dulce voz de Honne interrumpe mi escenario triste de la mañana.

—Dijiste que siempre iba a despertar contigo.

—Es que no sabía qué duermes a las tres de la mañana.

—Estaba haciendo un ritual de abundancia. —me quejo, decepcionada de mi esposa.

—¿Qué pediste?

—Más Honnes —respondo con ironía, ella igual se ofende igual.

—Pues yo voy a pedir más Mars.

—Ah, quieres un océano.

Nos reímos juntas hasta que una de las almohadas en la punta del colchón golpea con poca fuerza mi cara, jadeo, a la próxima que mis ojos están libres ella desaparece. Copito sube a mi cama trepando por las sábanas, hasta mis ojos lagrimean del cansancio.

Desearía poder quedarme en la cama todo el día, comer dulces con mi pareja y Milo, ver pelis de terror abrazados bajo una manta hasta tener pesadillas. La chimenea nos calentaría del frío en este pequeño pueblo, incluso podríamos poner mis canciones de fondo.

—¡Ya levántate! —grita Honne desde la cocina—. ¡No te has probado el disfraz!

Esos escenarios debí contemplarlos antes de casarme con alguien de capricornio.

—Un rato más. —susurro exhausta.

¿Cómo es que dormí y estoy más cansada de lo que terminé la madrugada?

—¡No, ven, que ya estoy usando el mío! —reclama, me apresuro a levantarme al oír sus pasos—. ¿Qué esperas?

—El divorcio. —susurro.

—Nada de divorcio, ¿Sabes lo que me cobraron el amarre?

—Espero que mucho. 

—¡Ven a ver mi disfraz! —insiste.

Que estuviera tan emocionada con la fiesta era sospechoso, arrastro mis pies hasta afuera sin ver donde se metió, lo cual es raro porque Honne no es alguien fácil de perder. Aprovecho para ir a ver a mi niño a su habitación, todavía durmiendo entre sus peluches de gatito.

Sirvo un vaso con agua que iba bebiendo hasta la mitad cuando la vi. Mi primera reacción es ahogarme. Empiezo a toser, la bebida se me cae de las manos. El aire deja de llegar a mis pulmones y lo único que hace ella es quedarse parada a un lado riendo, moviendo sus alitas de la espalda en lo que se acomodaba la peluca.

—Por qué demonios te disfrazarías —me duele toser, es incontrolable—. De mí.

—No de ti, de Astrohada. —corrige orgullosa.

—Es lo más horroroso que he visto en mi vida —coloco mis manos encima de mis ojos—. quítate esa peluca azul, te lo ruego.

—Espera, mira todo mi outfit.

—Socorro...

—¡Mira todo mi outfit, Mar! —pide riendo—. me esforcé, compré lentillas verdes.

Destapo mi mirada, es hasta humillante para mí verla porque luce mejor que yo. Honne trae un corto vestido blanco con un corsé verde el cual tiene pequeñas alas en la parte de la espalda, una larga peluca azul que le llega hasta el pecho, estoy segura que las decenas de cristales que cuelgan de su cuello me los robó.

Si ellos supieranDonde viven las historias. Descúbrelo ahora