44. Los declaro, hada y mujer

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Honne.

Un día antes ya tenía todo preparado, hasta el más mínimo detalle, el color de las flores alrededor del jardín tanto como el atuendo de los pitufos de cerámica. Vinimos a un pequeño país al otro lado del mundo donde fuera legal casarnos porque lamentablemente los pensamientos de las personas al mando no avanzan tan rápido como nosotras.

Aunque eso no era malo, nuestro evento sería a solo unos kilómetros de nuestra casa de vacaciones. Febrero en mi calendario a partir de ese año iba a ser ajetreado, el aniversario de bodas, San Valentín, el cumpleaños de Mar el mismo día.

Me relajé en una tina con agua de rosas porque leí en uno de sus blogs que eso ayuda al amor. Estaba por dormirme cuando el tono de llamada de mi teléfono sonó. Respondí sin ver el contacto.

—Buenas noches, ¿Honne Alzaga? —preguntó.

Abrí los ojos en grande, me quedé en silencio con el teléfono en la mano.

—Verónica.

—Hace rato que no sé de ti, espero estés bien. Vi en las noticias que te vas a casar pronto.

Los latidos de mi corazón se aceleraron, tragué grueso.

—Estas en lo correcto, ¿Necesitas algo? —en el interín que tardó en responder no pude aguantar el impulso—. puedes venir si quieres.

Me arrepentí al instante sin embargo, me ponía algo triste que la única amiga que pudiera llevar por mí cuenta no estuviera en un momento tan importante para mí, "Mi amiga".

—Oh, para nada, vos sabés que esas cosas me dan igual —carraspeó—. Y sé que a vos te importa, llamé a felicitarte ¿Va a ir tu familia?

Me quedé perpleja analizando lo que dijo, cerré la llave de agua. Mar estaba enviando mensajes que preferí leer después.

—Eras como mi familia, Vero.

—Si esto te hace mal lo siento, asumí que estabas esperando una llamada luego de tanto tiempo.

—Como siempre, tienes razón —afirmé, puse los ojos en blanco—. Gracias.

—Honne, somos personas distintas, en nuestra amistad siempre pensé que encajabamos, pero solo te estabas adaptando a mí —empezó a explicar luego de un suspiro—. Soy el tipo de persona que obtiene lo que quiere sin importar el costo, vos sos la persona que arriesga lo que obtiene por quienes quiere y me di cuenta hace poco. Sé que te hice daño pero si me quedaba lo iba a hacer peor.

—Lo siento por no encajar contigo entonces, Vero. Hice lo mejor que pude.

—Lo siento mucho, tienes mi cariño de todas formas, mi apoyo si esa decisión apresurada es la que quieres tomar. Genuinamente espero estés bien, encontrarás más amistades a quien llevar, recuerda que algunas no duran para la eternidad.

—Odio cuando haces eso. —sonreí, en parte fingiendolo, en otra aceptando.

—¿Qué cosa?

—Hablar con esa frialdad y madurez extraña, dices cosas que son ciertas pero no son bonitas de entender.

—Nada suele ser bonito en esta vida Honne, por eso me acostumbré al otro lado, pero si tienes algo lindo aferrate a ello mientras te haga feliz.

—Gracias.

—Vas a ser una novia increíble.

—Gracias.

—Espero les vaya genial, estoy trabajando en el ámbito aún por si en algún momento necesitan ayuda.

Si ellos supieranDonde viven las historias. Descúbrelo ahora