37. Feliz navidad

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Primero que nada, felices fiestas.

Segundo, feliz navidad atrasada.

Tercero, los quiero. Les recuerdo que el viernes es 31, ya veremos que sucede, regalenme su amor o muero.

Fanart de JF_kal

Fue la primera navidad que pasé en el hospital

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Fue la primera navidad que pasé en el hospital.

Las personas no son consideradas con el ruido que hacen en las fiestas, pero supongo que es normal, uno no piensa mucho cuando está feliz.

Me dieron un gorrito rojo para que la pase mejor, la mitad de médicos de guardia se fueron por las fiestas, Honne dijo que me veía como un duende. Lo cual tiene sentido ya que por las decoraciones de orejas que uso para el disfraz de hada las me quedaron casi naturalmente puntiagudas. Además de ya tener pecas.

—Apareciste debajo de mi arbolito.

—Duérmete —acaricié su mano—, son como las once y algo de la noche.

—¿Dónde duermes? —estiró su cuello, vio de un lado al otro el cuarto—. ve al hotel a descansar, estoy bien ¿Cuantos días llevas aquí conmigo?

—Estaré hasta que te den el alta —aseguré, desvié la mirada porque me ponía triste verla postrada en la cama—. soy un parasito, me pegué para siempre.

—Mar...

—¿Sí?

—¿Sabías que no tengo nada puesto debajo de esta bata?

—¡Honne! —salté de la camilla—, tonta ¿Por qué? ¿No tienes frío? —miré la calefacción—, bueno, pero debe ser incomodo.

—Es más fácil así —cerró los ojos—, puedes meterle una mano al pavo de navidad, si gustas. —sonrió, su expresión "durmiendo" pero cagada de risa me resultó envidiable.

—¿Nunca descansas?

—La gente como yo no duerme, aprovecha la noche —apretó mi mano—, deberías estar con tus amigos o familia hoy, ya va a ser 25.

—Estoy con mi familia, estoy con mi mejor amiga.

La máquina que controla sus latidos avisó que hubo un incremento repentino, tomó una larga respiración que terminó en un suspiro, ladeé la cabeza viendo su comida en la mesita, no dejó un solo bocado, me preocupaba que estuviera hambrienta.

—¿Quieres comer algo?

—A ti.

—¡Tomate la vida en serio Honne, estabas al borde de la muerte!

—Por ti.

—Joder —agarré su bandejita, fingí que no notaba como miraba de reojo al apartarme mi gorrito y se reía en silencio—, no se puede contigo. Con razón las enfermeras se quejaron.

—Ellas no me dejan dormir en paz.

—Dijeron que te mueves mucho en sueños, y te pones a gemir.

—Fue un sueño divertido, a todos les pasa. Ellas no tienen sentido del humor.

Si ellos supieranDonde viven las historias. Descúbrelo ahora