19. Venus

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Desperté siendo la novia de Honne. Era un buen día.

Estuvimos todo el día detrás de Honne en una sesión de fotos, allí hizo nuevas amistades a las que ofreció llevar a casa. Pero los nuevos permisos entre nuestra relación se sentían, en especial cuando me dejaban estar presentes en las tomas y en los cambios de ropa de mi pareja.

La tensión es alta pero realmente se supone que somos pareja hace meses así que no podía salirme de ese papel ante nadie.

Cuando logramos subir a la larga camioneta con Kalum, siquiera pensamos donde subir por la falta de tiempo, como usaron un sitio para copito en su jaula me senté en el pequeño espacio libre no obstante por miedo a incomodar me pegué a la puerta, siendo la única forma de estar allí sentarme sobre alguien.

Nos pusimos a hablar entre todas, Vero permaneció callada pero haciendo caras de sorpresa mientras contaban lo sucedido, Honne puso su teléfono encima de mis muslos al rodearme entre sus brazos, de reojo vi que estaba dibujando. Pese a que fuera ruidoso oír los maullidos de nuestra hija a la perfección, a veces combinados con las quejas de Luka desde el maletero.

Me acomodé con cuidado, Honne abrió las piernas y mientras fijé mi atención en su dibujo, se valió del barullo del tráfico para susurrar en mi oído "tienes que soltarte más".

—Me da pena. —respondí tan bajo como fuera posible.

—Oh, no me refería a eso —su risa salió a relucir—. Lo estaba diciendo en doble sentido.

—Cuando no.

—Entonces —mis latidos fueron veloces desde que entendí lo que estaba diciendo—. Si te aburres tanto como yo, tengo una idea.

—Muéstrame.

—¿Segura?

—Sí, y si eres tan cobarde de no cumplir lo que dices te deberías empezar a callar.

Nunca agradecí tanto que las demás chicas se pusieran a discutir cuando eso le robó atención que ella estuviera pasando su mano por la parte interior de mi pierna por debajo del vestido, lento y tortuoso mientras se reía en mi oído.

Retiré la mirada del retrovisor cuando me vi más roja de lo normal, esperando que Kalum no note que estaba viajando con unas pecadoras.

Dejé de respirar cuando uno de sus dedos subió de más, llegando a la tela que separaba mi piel de su tacto, di un respingo de la sorpresa pero me sostuvo de la cintura con su otra mano. Respiré hondo.

—Nos van a notar.

—Lo dudo, están muy ocupadas en su propia tensión.

—Honne. —musité.

Creí que moriría cuando una ola de calor cubrió la parte baja de mi torso, instintivamente crucé las piernas apretándolas aunque olvidé que aún tenía su mano allí. Así que quedó como un sándwich de Honnmar.

—Se siente húmedo. —comentó.

—Joder, te odio —se me escapó una risa nerviosa—. tengo ganas de...

—¿Mí?

.

—Tienes el ego muy grande.

El medio e indice se deslizaron aún más profundo, los separó por un instante, al acomodarme solo logré que hicieran más presión, ahogué un gemido. Me palpitaba de manera repetida y desesperaba.

El corazón. Creo.

Me mordí el labio, la canción de la radio terminó por lo que ya no me daba igual morir en ese auto, moví su bolso encima para taparme. Una de las presentes intentó meternos en la conversación por lo que quitó su mano, se sintió pegajoso.

—¿A dónde van a ir después de esto? —indagué intentando disimular.

—Mi departamento. —respondió la chica.

—Oh, ahora que lo pienso, no tengo un sitio donde quedarme aún.

—Puedes venir a mi casa, —ofreció Honne—. Así conoces a mi familia.

Si ellos supieranDonde viven las historias. Descúbrelo ahora