NO ES UN ERROR

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Un escalofrío recorrió su espalda al ver esos ojos llenos de lujuria y un total descontrol o tal vez no era así, a diferencia de el las últimas dos experiencias que había tenido, Víctor aún parecía controlarse, estaba encima de él, con sus puños empotrados en las sabanas pero sin moverse, sin tocarlo, su cuerpo temblaba y comenzaba a salivar como si fuese un animal a punto de atacar a su presa. Yuuri había olvidado como respirar, el miedo y la incertidumbre evitaban que llegará el aire a sus pulmones y solo podían escucharse aquellos sollozos acompañados de los fuertes jadeos de Víctor quien comenzaba a mostrar sus colmillos. ¡Oh! si tan sólo hubiese escuchado a Masumi, si lo hubiera notado a tiempo nada estaría pasando.

Las manos del alfa comenzaban a temblar aún más y en un ataque de deseo comenzó a arrancar la ropa del omega que trataba de evitarlo cubriendo con sus brazos tanto como podía a su vez que le suplicaba se detuviera, pero era inútil, ese no era Víctor, era un demonio lleno lujuria que se habían apoderado de él y sólo deseaba saciar sus más bajos instintos; sus chillidos de horror no serían escuchados y sus pequeñas lágrimas pasarían completamente desapercibidas. El platinado dejo la playera del omega hecha jirones y comenzó a besar y mordisquear su vientre acercándose peligrosamente a su entre pierna, era más que obvio cuál era el objetivo, pero a él no le molestaba sentir aquellos ardientes labios y esa humeda lengua en su cuerpo, le molestaba saber que a quien se entregaría no era Víctor, el Víctor del que se había enamorado y el juraba era su destinado, pero ¿qué podía hacer?

—Víctor, por favor, escuchame, este no eres tu ¡por favor!— imploraba mientras hacia un intento por no ser despojado de sus pantalones, el mayor quitaba sus manos y en un momento de desesperación llevó ambas manos al cuello del menor quien olvido por completo hasta su nombre, estaba asustado, aterrado ¿ese sería su destino? ¿De verdad acabaría así? ¿Moriría a manos de un alfa en celo? Pero no, el no era cualquier alfa, era su alfa y uno que bien sabía tenía problemas.

—Víctor, por favor, escuchame, este no eres tu ¡por favor!— imploraba mientras hacia un intento por no ser despojado de sus pantalones, el mayor quitaba sus manos y en un momento de desesperación llevó ambas manos al cuello del menor quien olvido ...

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—Es... Est... Esta bien... Lo... Lo... Haré — dijo a punto del desmayo por la falta de aire, mientras seguía intentando quitar las manos del alfa de su débil cuello —Yuuri...— el alfa jadeante soltó al omega y se levantó de la cama alejándose más y más de él, era un breve momento de lucidez ¿Qué estaba haciendo? ¿Qué le había hecho a Yuuri? Era un monstruo, un vil y asqueroso monstruo que estuvo a punto de hacer la cosa más despreciable. Yuuri tosía y llenaba sus pulmones de aquel preciado aire mientras llevaba su mirada al alfa acorralado en la esquina de la habitación —Víctor... ¿Éstas bien? — le observó, el ruso se abrazaba a si mismo y se preguntaba es como podía preocuparse por él en ese momento, cuando estuvo apunto de abusar de él.

—Víctor, se lo que te pasa, ya lo entiendo, solo... Sólo hay una manera de ayudarte.

—¡alejate! ¡Alejate de mi!— gritaba con desesperación mientras se dejaba caer al piso y se abrazaba a sus piernas, no quería verlo, quería que se fuera y que se llevará consigo ese dulce aroma que solo lo ponía peor —Víctor, tienes que dejarlo salir— se acerco al mayor atravesando la ya obscura habitación y colocó sus manos sobre las ajenas, el alfa dio un pequeño salto y guió su mirada al azabache —Lo haré, lo haré por ti, sólo... Sólo no olvides quien soy yo.

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