Capítulo 4.

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Capítulo 4| Traición.

Antonella Cavalcante:

26 de septiembre, una fecha importante para la familia Cavalcante. Mi padre hace una fiesta cada año para celebrar el aniversario al imperio que su padre construyó y que él adquirió cuando el abuelo murió.

—¿Que haces vestida así todavía, Antonella?— papá entra a mi habitación con el ceño fruncido mientras batalla con su corbata. Lo escucho soltar maldiciones que me hacen reír.

Lo miro con inocencia antes de levantarme de la cama y acercarme a él.

—Deja que te ayude— aparto sus manos y lo hago yo.

—¿Desde cuando sabes hacer nudos de corbatas?— interroga con diversión, pasándome una mano por el cabello.

—Desde que soy amiga de Sebastian Bennett.

—Claro— de pronto le cambia el semblante a uno más serio, Sebastian no es la persona favorita de mi padre por cosas que ha hecho en el pasado— ¿No crees que se te hará tarde? la cena de aniversario es a las 8:30.

—Creo que no iré.

Su mirada se vuelve de hielo y niega, diciéndome con ella "crees mal".

—Irás— dijo firme.

—Papá...

—No te estoy preguntando— me corta—Hoy habrá un importante anuncio.  Además, es el aniversario de la empresa Cavalcante, ¿como vas a perdértelo? ¡Tienes años que no asistes! Tú y tu hermano.

—No me hagas pagar por los platos rotos de Nate– me quejo— Listo.

Me alejo de él para lanzarme nuevamente a la cama y buscar una cómoda posición. Me mira desde donde está, inmóvil y suspira.

—Cariño, esto es importante para mi— dice casi con suplica.

—Sabes que estas cosas no son lo mío, no me gustan.

—Nunca asistes a ningún evento, Antonella— espeta— lo mínimo que puedes hacer es ir al menos a tres cuando estas en la ciudad.

—¿Que tan importante es ese anuncio que no puedo perdérmelo?— pregunto de mala gana.

—Es una sorpresa, ¿que no te encantan las sorpresas?— empieza a desesperarse.

Bufo.

—No desde que cumplí 18— me alzo de hombros.—No voy a ir.

—Lo harás— determina—Alístate, tus amigos estarán allá, la pasarás bomba.

Suelto una carcajada y eso aligera el ambiente. Lo veo guiñarme un ojo.

—Papá, las personas ya no dicen "bomba"— me burlo. Sonríe y me ignora.

—Tienes quince minutos y nos vamos, no esperaré más por ti— me señaló.

—Lo mínimo que puedes hacer cuando voy a estos eventos es esperar por mi el tiempo necesario— juego con su paciencia.

—Quince minutos.

(...)

Lo primero que veo al salir del auto es a Nate parado en la entrada mientras pone mala cara ante los flashes de las cámaras, nunca le ha gustado y nunca lo hará. Ignoro las preguntas incómodas que hacen cuando subo las escaleras, papá frunce el ceño pasando su brazo por mi cintura y nos dirige hacia mi hermano.

—¿Nathaniel Cavalcante honrándonos con su presencia?— bromeé con una sonrisa juguetona.

Este le da una última calada a su cigarro y lo lanza al suelo, ganándose una mala mirada de papá.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora