Capítulo 13.

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Capítulo 12| Eres el amor de mi vida.

Antonella Cavalcante:

La música se deja de escuchar cuando mi padre hace sonar su copa suavemente y con una sonrisa se pone de pie para así dar por iniciado el brindis.

—Nunca pensé que mi mejor amigo encontrase el amor otra vez— empieza Thomas, mirando a los novios— Te agradezco a ti, Irene, por amar a nuestro Lionel, por apoyarlo y por hacerlo enamorarse una vez más. ¡Brindo por ustedes y por ese amor que se que perdurará!

La madre de Irene también brinda junto a su padre, sacándole lagrimas a su hija.

Todos alzan sus copas y brindan, yo igual, con amargura. Bebo, bebo y bebo para intentar calmarme, para que la ansiedad no me carcoma pero no es suficiente, llego a un punto que a lo único que quiero es a él.

Lo miro, al otro lado de la mesa, riendo y besando a su esposa, lo que me hace sentir náuseas. Ruego que me mire, aunque sea por un milisegundo, pero no lo hace.

Me pongo de pie, llamando la atención de todos en la mesa y por primera vez en la noche, la de él.

—¿A donde vas, cariño?— pregunta mi padre con el ceño fruncido.

Me aclaro la garganta antes de excusarme.

—Necesito ir al baño.

Mi espalda se desliza por la pared del baño, dejándome caer en el suelo con lagrimas en los ojos y estas caen por mis mejillas libremente. Me agarro el pecho e intento que esto no me afecte mas de lo que ya lo ha hecho, intentando ponerme una nueva barrera y no solo de cemento, si no de acero.

—Maldición— murmuro cuando siento que el vomito me sube por la garganta y me niego a dejarlo salir. Lo último que quiero es arruinar mi atuendo y lucir asquerosa.

No se cuanto tiempo duro en el baño, pero nadie viene a buscarme, al menos no durante un buen rato y eso me deja estabilizarme lo suficiente como para volver a dar la cara. Eleanor se encuentra frente a mi con una botella de Ron y una flamante sonrisa mientras bajo las escaleras para así dirigirme nuevamente al patio.

—Creí que la necesitaríamos.

Se la arrebato y me la empino, llegando a la pista de baile con ella detrás de mi y me aseguro de que mi padre no esté por ningún lado. Lo último que quiero es que me monte un escándalo.

—Nell, háblame— pide Eleanor hablando solo para las dos— tienes que sacar todo eso que llevas tiempo acumulando.

En cambio, yo le pido que baile conmigo.

—Me duele demasiado, Elle— le confieso luego de un rato— No puedo respirar, no puedo pensar, no puedo dormir o si quiera comer, todo lo que tengo en mi cabeza es a él. Y lo odio, lo odio por hacerme sentir de esta forma, por haberme hecho quererlo hasta consumirme...— me empino la botella una vez más y el líquido caliente baja por mi garganta quemándola— Y lo único que quiero es dejar de sentir, de llorar, y dejar de amarlo.

—¿Por que no me habías hablado de esto antes? no debiste haber pasado por esto sola, me tienes a mi, Nell— mi mejor amiga me agarra de las mejillas y me besa castamente los labios— no quiero que te sientas así.

—Pero no puedo evitarlo, Eleanor, tengo meses sintiendo este vacío en el pecho que no me deja estar bien conmigo misma y ya estoy harta, joder, no puedo más.

Ella niega.

—Saldremos de esto, te arrastraré al caribe y estaremos ahí de luna de miel durante los meses que se nos de la gana— propone con una sonrisa— ¿Que importa el mundo si nos tenemos a nosotras?

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora