Capítulo 25.

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Capítulo 25| Baila conmigo, Antonella.

Antonella Cavalcante:

Me tenso de los pies a la cabeza cuando Lionel, tras cada una de las personas en este lugar cantarle feliz cumpleaños, se dirige hacia mi. Todos pretenden que tenga su primer baile de cumpleaños desde que inicio la fiesta con su esposa, pero el muy hijo de puta me tiende la mano con una sonrisa.

—¿Me concede una canción, señorita Cavalcante?— se que me llama así por las apariencias.

Mi primer instinto es negar pero no lo hago por todas las miradas que están puestas en mi, se vería mal rechazar al mejor amigo de mi padre y eso daría de que hablar, más que mi padre se enojaría conmigo.

Miro a Will quien se encuentra con la quijada apretada y mirando a cualquier lado menos a nosotros, luego me disculparía con él.

Cojo la mano que me ofrece el señor Herrán y con un gran nudo en la garganta nos dirigimos a la pista. Todos nos observan, todos están pendientes y temo hacer algo que nos vaya a delatar grandemente.

—¿Por que no le pediste el primer baile a tu esposa?— le pregunto entre dientes justo cuando la banda empieza a tocar y la vocalista a cantar.

«Con la brisa.»

—Por que no es a la mujer que amo— susurra, colocando una mano en mi cintura y la otra agarrando mi mano mientras nos movemos lentamente por la pista. La canción no es suave del todo, tampoco es rápida y logramos cogerle el ritmo indicado.

—No puedes seguir haciéndonos esto.

—¿Que es lo que estoy haciendo según tu, Antonella?— interroga— Te dije que no iba a dejar de pelear por ti y mantengo mi palabra.

—No quiero que la mantengas.

Me hace dar una vuelta y los presentes aplauden, yo me sonrojo y me vuelve a pegar a su pecho.

—Mi palabra es lo único valioso que me queda, después de haberte perdido a ti— confiesa y me aferro a su camisa con fuerza, ya no lleva el saco y ahora tenía algunos botones sin abotonar.

—Tienes una mujer...

—Mi mujer eres tú, a Irene la tengo por obligación.

Frunzo el ceño.

La canción vuelve a repetir el coro, parece que dura una eternidad o tal vez él fue capaz de decirle a la banda que la toque una y otra vez para poder tener este momento.

—¿Que quieres decir con obligación?— exijo una explicación y él se da cuenta de lo que dijo un poco tarde.

—¿Ahora quieres una explicación? no cuando me propuse a dártela.

—Dime que significa lo que acabas de decir— casi lo abofeteo allí mismo para que hable. Sabe mis intenciones, me conoce.

—No estoy con Irene por que la ame, Antonella, me han obligado a casarme con ella— confiesa y parece sincero pero yo muy lejos a tragarme eso, me alejo de él— No te alejes ahora, no cuando tengo mucho tiempo sin tocarte— pide pareciendo torturado.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora