Capítulo 11.

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Capítulo 11| Mi Antonella, mi amore.

Lionel Herrán:

Ver la mirada que me dedicó me hizo desestabilizarme, ver como la rompí una vez más y ver como el brillo en sus ojos desaparecía, me hizo saber que desde que lo hiciera no habría vuelta atrás. Desde aquella noche no he podido perdonarme por haberla lastimado, sabiendo que pude evitarlo.

Antonella es la única mujer a la que he amado tan intensamente, con la que me he abierto en todos los aspectos y desde luego se que es incorrecto por que es la hija de mi mejor amigo, pero no pude evitar enamorarme de ella.

Por que estoy enamorado de ella y toda esta situación me tiene vuelto mierda.

Se con certeza que le será difícil perdonarme y confiar en mi nuevamente. Aunque le cuente la verdadera razón por la cual me estoy casando, Antonella tiene un caparazón inquebrantable y cuando te deja pasar por el, más te vale no hacerle algo que la lleve a sacarte y no volverte a dejar entrar.

La voz de Irene se escucha lejana mientras en mis pensamientos la única que ronda es Antonella, dándome un trago de whiskey a las 8:30 de la mañana para así poder sobrevivir al día. Mañana es la boda, mañana es el día en el cual me uniré a Irene Dubois y "sentaré cabeza".

Me río internamente, "sentaras cabeza, Lionel" es lo que todos se encuentran diciéndome últimamente, sin saber que con la única mujer que quiero sentar cabeza no quiere saber absolutamente nada de mi.

—¿Me estás escuchando, cariño?— chasquea sus dedos frente a mi cara.

Intento sonreír por que la sonrisa que ella me dedica es sincera y brillante. No puedo.

—Disculpa, estoy un poco distraído, ¿que decías?— la cojo de la mano para así distraerme.

—Que si te gustaban estas flores— me enseña la revista y las flores que tiene marcadas. Margaritas.

A Antonella le gustan los tulipanes...

—Sí te gustan a ti, me gustan a mi— me alzo de hombros, dándole la típica respuesta y eso parece ponerla feliz por que sigue hojeando la revista.

En ese momento agradezco que me entre una llamada, ya que me estaba agobiando un poco con los últimos detalles. Saco el móvil y me lo coloco en el oído tras alejarme un poco de ella.

—¿Ya has llegado al país, hijo?— es lo primero que pregunto con una sonrisa, aunque no tengamos la mejor relación, estoy feliz de que me esté acompañando en esto.

La línea se queda en silencio por unos segundos en los cuales tengo que verificar si no me ha colgado.

—Sí, acabo de aterrizar.

—Excelente, te envié la dirección del hotel y el chofer de Irene ya debe de estar esperándote fuera.

Lo escucho bufar.

—¿Irene tu nueva esposa?

—Será mi esposa mañana y quiero que vayas haciéndote a la idea.

—¿Quieres que me haga a la idea cuando apenas me has informado que te vas a casar? ¡Y luego me obligas a venir!

—Will, se que no tenemos la mejor relación pero quiero que...

—¿Quieres ser mi padre ahora, enmendar lo que has hecho? es muy tarde, padre.

Cierro los ojos con fuerza cuando la garganta se me cierra y no puedo hablar.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora