Capítulo 22.

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Capítulo 22| Te extrañaremos Puerto Rico.

Antonella Cavalcante:

—Lionel, necesito tu ayuda— la voz me tiembla, las manos me tiemblan, toda yo está temblando.

—Hola, pequeña— susurra y por instantes su voz manda pequeñas corrientes por todo mi cuerpo— ¿Que pasa?

—Necesito que vengas a Puerto Rico.

—Dime algo más contundente que eso, Antonella, déjame entenderte.

Trago grueso.

—¿Que haces?

—¿Quieres hablar de lo que estoy haciendo?

—Sí.

—No puedo dormir. Estaba pensando en ti, todo el tiempo estoy pensando en ti.

Casi jadeo. Tenía mucho que no escuchaba su voz y al estar con brownies  especiales en mi cuerpo me siento más sensible de la cuenta. Me veo necesitándolo, me veo necesitando su tacto...

—No ahora...— pido en un susurro.

—Dime que es lo que necesitas de mi, Antonella. Dímelo antes de que pierda la cordura por estar escuchando tu voz tan necesitada de mi.

Mierda, se había dado cuenta y como no, si me había estado escuchando por años. Me conoce.

—¡Dos minutos— grita el guardia.

—¿Que fue eso? ¿estas en una cárcel? Antonella, dame respuestas.

—Estamos arrestados en la comisaría de un pueblo aquí en Puerto Rico, es la única que está cerca de la casa y necesito que me vengas a sacar, lo más rápido posible.

—Mi amor, yo saldría corriendo por ti a donde sea.

—Pues hazlo, hazlo ya por que te necesito.

Escucho como gruñe.

—No me digas estas cosas, Nell— suena torturado— Si no puedes darme nada de ti.

—Puedo darte mi amistad.

La línea de queda en silencio por unos segundos, justo cuando el guardia vuelve a gritar que me queda un minuto.

—Amigos— no le gusta la palabra, no le gusta que lo haya encasillado en ella pero lo toma por que sabe que es lo único que puedo ofrecerle ahora— Ya voy saliendo, amore, espérame.

Yo te esperaría toda la vida.

No dije aquello, no lo hice por que quise convencerme de que no era verdad.

︿

—Buenos días.

Oh, oh.

Al momento en el que Lionel aparece por la puerta toda la resaca drena mi cuerpo. ¿Lo llamé a él? ¿fui de verdad tan estúpida para llamarlo a él? pensé que había sido un sueño, alguna alucinación.

—¿Que hace este aquí?— espeta mi hermano.

Indignado, Lionel lo mira.

—Soy mayor que tú, te vi nacer, crecer y tener tu primera erección y aunque no lo quieras somos familia, así que más respeto hacia mi persona— exige— Y estoy aquí por que Antonella me llamó necesitando mi ayuda para sacarlos de la cárcel.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora