Capítulo 24.

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Capítulo 24| ¡Feliz cumpleaños, Lionel!

Antonella Cavalcante:

Es una buena mañana.

Desde que había llegado de Puerto Rico no había tenido la dicha de tener una tan buena mañana como esta. Los pájaros cantan, el sol está resplandeciente en el cielo despejado, hace una brisa fresca y sobre todo, me encuentro en una tumbona entre las piernas de mi guapo novio, frente a la piscina de la mansión con una piña colada en la mano.

Disfruto la tranquilidad que me brinda esta exquisita mañana. Nate trabaja junto a mi padre, Max se encuentra durmiendo aún con Bash y Eleanor ha salido a desayunar con su padre que se encuentra en la cuidad por unos días.

Con las gafas de sol puestas y las manos de Will en mis tetas mientras siento su erección cohibida presionándome en la espalda, veo como el sol se refleja en el agua, dándole un efecto cristalino.

Jadeo cuando pellizca ambos de mis pezones, enviando ráfagas de electricidad desde los pelos de mi cabeza hasta las puntas de mis pies.

Estamos al aire libre y estamos siendo descuidados, sí, pero eso no le impide bajar una de sus manos por mi abdomen y perderse dentro de las bragas del bikini.

—¿Que haces, Henry?— suelto un suspiro tembloroso, llevando mi mano a la suya como intento para detenerlo.

Por alguna razón se que está sonriendo.

—Le estoy metiendo los dedos a mi novia— susurra despacio y pausado, volviendo locos todos mis sentidos.

Los gemidos se me escapan cuando se da el gusto de introducir dos dedos en mi e intento acallarlos pero eso a Will no le gusta para nada.

—Déjame escucharte, Antonella— pide y en su voz puedo notar que esta igual de afectado que yo. Su mano se mueve de una manera tan precisa y perfecta que me hace girar los ojos de placer.

Jodido infierno...

Todo el autocontrol que quise tener ya no está, estoy completamente vulnerable y soy completamente suya.

En un momento dado los dedos para mi no son suficientes y hago que saque su mano. Confundido, gruñe pero parece encantado cuando me le siento a ahorcadas.

—¿Y ahora tú que haces, Juliette?— acerca su cara a la mía y muerde mi labio inferior.

—Voy a follar a mi novio— ronroneo, escondiendo mi cara en su cuello y beso la zona, lamo, muerdo y succiono sin algún descaro alguno. Es mío.

Su erección ya no se siente cohibida por que me encargo de darle la atención que merece antes de guiarla a mi entrada y con mucha lentitud, para hacerlo perder la cabeza, la introduzco en mi.

Suelto un jadeo, él gime y me agarra del cabello con fuerza cuando empiezo a moverme de arriba a abajo. Mis manos van a su pecho y Will parece tan inquieto que no sabe donde poner la suyas así que dirijo una a mi parte baja y otra a mi trasero para que lo termine apretando con fuerza.

Se toma la libertad de quitarme la parte de arriba del bikini para tener mis tetas rebotándoles en la cara.

¿Tengo miedo a que nos descubran? sí, ¿me importa? no, todo esto lo hace más eufórico.

—Estabas loca por montarme, ¿eh?— dice sin aliento y se acerca a besarme sin dejar respirar a mi clitoris. Siento la chispa, siento el descontrol y sobre todo siento el desenfreno. Sus caderas se empujan hacia arriba para mas profundidad y grito de placer. Will sonríe y eso provoca el conocido cosquilleo en la parte baja de mi estómago, indicándome que estoy apunto de dejarme ir.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora