Capítulo 26.

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Capítulo 26| La noticia y su mirada destrozada.

Antonella Cavalcante:

Mi mejor amiga y yo nos encontrábamos, como una más de nuestras tantas tardes, echando el chisme en mi habitación y contándonos lo que nos habíamos perdido de la vida de otra. Max se encontraba durmiendo por que apenas eran las nueve de la mañana y según ella— sus propias palabras— las latinas necesitaban dormir hasta tarde.

Eleanor había traído el desayuno hecho por nuestras cocineras, al cual no le he dado ni un mordisco mientras que ella ya llevaba medio plato. La verdad es que no tenía mucho apetito y he estado así las última semanas. Incómoda, sin apetito y sin muchos ánimos.

—Eso fue todo— termino de contarle a Eleanor mi horrible travesía con Lionel en la fiesta de su cumpleaños, hace ya tres semana.

Tres semanas desde que no puedo dormir bien por que las pesadillas con él gritándome esas horribles cosas me despiertan, incluso con Will llamándome zorra y dejándome en medio de la nada, en medio de un escenario negro donde todos mis conocidos y seres queridos me dejan sola.

Doy un sorbo de mi vaso de agua cuando siento la garganta muy seca. Eleanor no sabe que decir, ni siquiera puedo descifrar su expresión en estos momentos.

—¿Algo para decir?— la presiono, un poco atemorizada— ¿Algún veredicto?

—No te hubieses tomado el tiempo de ir a su oficina a escuchar una supuesta explicación si no lo siguieses amando.

—¿Disculpa?

—Sabes de lo que hablo, no te hagas la lista conmigo— me apunta con el tenedor.

—Pero eso no era lo que quería que dijeras— suspiro, tapándome la cara con la almohada.

—No tengo que decirte lo que quieras escuchar, Antonella— me reprende y me destapa la cara— Lo sigues amando, niégaselo a quien quieras pero sabes que a mi no puedes.

«Al parecer no puedo negarle nada a nadie»

—Aunque lo siga amando sé muy claro que lo nuestro ya acabó y que estoy con Will...— me hago saber más a mi que a ella, recordándole a mi actual pareja.

—Will— se ríe sin ganas— Sabes que no es lo mismo, no amas a Will como lo amas a él.

—Creo que no amaré a nadie como lo amé a él, Elle— admito por primera vez en voz alta.

—Entonces ahí está lo que estás buscando.

—Me estás confundiendo más de lo que ya estoy.

Enarca una ceja.

—Entonces sí admites que estás confundida.

—¡Claro que lo estoy tonta! cualquiera en mi situación lo estaría.

—Totalmente cierto— me da la razón— ¿Desde cuando lo estás?

—No estaba confundida, al menos no hace tres semanas.

—Lo has estado después de aquel momento en la oficina de Lionel— asiente— cuéntame más.

—No te voy a alimentar para que me sigas juzgando.

—No estoy juzgándote, Antonella, solo que nadie va a decirte las cosas como yo.

Tenía razón.

—Bien— acepto— El pequeño momento que pasé con él en su oficina me llevó a sentirme como lo hacía meses atrás, me puse nerviosa, colorada, sentí otra vez aquellas mariposas y creo que nunca se irán aquellos sentimientos.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora