Capítulo 34.

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Capítulo 34| ¡Feliz año nuevo!

Antonella Cavalcante:

La casa ya se encontraba en ambiente, las familias y amigos que habían sido invitados por mi padre le daban el toque a esta fiesta. Bailando, bebiendo cualquier cosa que se les ofrecía y degustando algunos aperitivos que los camareros les ofrecían.

Baje las escaleras justamente cuando faltaban quince minutos para las once y le di un vistazo al lugar antes de llegar al último escalón. Saludé con cordialidad a cada persona que se me atravesaba en el camino, quienes me decían que había estado desaparecida de los medios y yo, haciéndome la que no sabía de que me estaban hablando, me reía.

Agarre un vaso de champagne de fresa y me moví rápidamente hacia Maxi, quien era interrogada por uno de los amigos de mi padre y claramente se le veía la incomodad plasmada en la cara.

—Señor Salvatore— bese ambas de sus mejillas— ¿Cómo está? me parece que mi padre lo necesita en el patio trasero.

Una pequeña mentira, ya que obviamente no sabía donde se encontraba mi padre.

—Fue un placer conocerla, señorita— se despide de ambas y se marcha sin pensarlo dos veces. Max me sonríe en agradecimiento.

—No se que hacer en estas fiestas y Bash aún no ha llegado con sus padres— se empinó la copa, nerviosa.

—Descuida, te tengo— la examino de pies a cabeza y me encuentro encantada con el vestido que Pierre mandó desde París. Eleanor y yo lo habíamos llamado esta mañana y le habíamos pedido tres vestidos, por que la paciencia que otras personas tenían para ir al centro comercial a última hora no la teníamos nosotras— estás hermosa, Maxi.

Ella se relaja y me corresponde la sonrisa.

—Tu luces perfecta, Nell.

Eleanor fue quien llegó después de mi, nos saludó. Lucía espléndida en aquel vestido plateado y no perdí oportunidad para hacérselo saber. Agarró un aperitivo que le ofreció un camarero que pasaba frente a nosotras, el cual le hizo ojitos y a ninguna se nos pasó aquel detalle.

Max silbó cuando este se marchó.

—El camarero te ha hecho ojitos— le digo yo.

—Lo sé— se encoge de hombros y me quita la copa de la mano para darse un trago— Los señores Herrán han llegado— apuntó con su cabeza detrás de nosotras y yo me tensé de pies a cabeza. No habíamos salido del departamento en días, así que estar otra vez junto a él en un evento público siempre me traería nervios.

Max sin disimulo alguno, giró y luego me miró con una ceja enarcada.

—¿Cómo se supone que van a tener un momento para ustedes si ella no se le despega del brazo?

—No me preguntes cosas que no puedo responder— me termino de beber lo que estaba en la copa y enseguida agarro otra, llevándome una clara advertencia por parte de Elle.

—Ya sabes, con calma— Rogó.

—Te quiero.

—Yo a ti, preciosa, nos vemos en la cuenta regresiva— besó mi frente y abrazó y nalgueó a Maxi. Terminó por alejarse hacia mi hermano, quien en la pista, bailaba con una señora mucho mayor que él.

Las puertas volvieron a abrirse y esa vez era la familia Bennett, haciendo que Maxandra suspirara con alivio. Su novio se acercó a nosotras y besó los labios de su novia con afecto mientras que a mi me abrazó con cariño.

—Voy a llevarme a mi prometida ahora, Antonella—Asiento y dejo un beso en los nudillos de mi amiga antes de dejarla ir.

—Cuídala.

El Mejor Amigo De Mi Padre. ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora