recuerdos & risas

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-¿Tienes un segundo nombre?- Pregunté con una sonrisa mientras tomaba otro sorbo de mi mojito que anteriormente había pedido. 

Así habían pasado los últimos cinco minutos, haciéndonos preguntas, pero hasta ahora empezamos con las preguntas personales. 

Se me quedó viendo unos segundos, abrió la boca para después cerrarla de golpe, desvió su mirada de la mía. 

-Si. - Se aclaró la garganta, con su mirada fija en un punto muerto. 

-Y... ¿Cuál es?- Le dije mientras lo veía entretenida. 

Quitó su mirada de la lámpara que veía y me miro serio por unos largos segundos. Mientras esos incómodos segundos pasaron, me pude dar cuenta que sus ojos no eran un simple color verde esmeralda. Me di cuenta que eran mucho más, tenían un tono verde inexplicable, que te atraían a ellos y a querer mirarlos por siempre, profundos como el océano y con un todo dorado en ellos. 

Dudó unos cuantos segundos más en decirme su segundo nombre o no. Frunció su ceño, se relamió sus labios con la punta de su lengua.

-Edward. -Dijo rápidamente, cerrando sus ojos. 

Abrió sus ojos al segundo de hablar, lanzándome una mirada de tortura, podía ver dolor y sufrimiento en ella. Malos recuerdos que trataba de quitarse de la mente en ese momento. Lo miré curiosa, quería hacer que dejara de pensar en lo que sea que estuviera pensando, pero no sabía como hacerlo. 

Estaba sorprendida, lo había buscado en internet un par de veces y nunca aparecía que tuviera un segundo nombre. Pero no dije nada al respecto. 

-Me gusta como suena. - Le dije con una sonrisa confortable, tratando que se relajara un poco. -Harry Edward Styles.- Probé como sonaba su nombre completo. Cerró los ojos en seco, vi como su bilis subió y bajó.

-No me llames Edward. Por... Por favor. - Abrió los ojos, mirándome de la misma forma que antes lo había hecho. 

Con una mirada de.. tortura pura. Me quedé helada, sin saber que hacer, solo mirándolo. Sabía que algo no estaba bien, que había algo que le dolía mucho, sin embargo, no me atreví a preguntarle, iba a ser muy imprudente de mi parte. 

No teníamos confianza, no tanta como para preguntarle algo así. Lo más que pude hacer fue asentir y susurrar una disculpa, tenía que aligerar el pesado ambiente que ahora había entre nosotros. 

-Danielle. -Dije en seco, cerrando igual mis ojos. Cuando los abrí, me encontré a Harry mirándome confuso. -Mi segundo nombre, es Danielle, lo detesto. -Lo miré.

Una sonrisa se formó poco a poco en sus labios. Mientras que podía ver como regresaba ese brillo a sus ojos, que se había esfumado anteriormente.

-Amber Danielle Bennett. -Probó como sonaba, pronunciándolo pausadamente, con una sonrisa en sus labios. Pensándolo bien, no sonaba tan mal saliendo de sus labios. Le dediqué una sonrisa.

-Nací en Nueva York, viví ahí toda mi vida, hasta que vine a estudiar en la universidad de Oxford. -Confesé con seguridad, me sonreía de forma confortable. 

-¿Por qué Oxford? -Le dio un trago a su mojito. 

Tenía su ceño fruncido por la curiosidad, dejó su mojito en la mesa, con su mano al rededor del vaso que estaba empañado por el frío del hielo. Sus labios estaban en una linea recta, luciendo un poco intimidante.  

-Quería alejarme de casa, necesitaba un cambio. -Me encogí de hombros, viendo mis manos y jugando con ellas de una forma nerviosa.

Mi mente empezaba a dar vueltas y vueltas, recordando mi pasado, un síntoma de nauseas me invadió. Me examinó unos pocos segundos con su mirada que hacia que sintiera todo mi corazón bailar y sentir un nudo en mi estomago. 

-Yo soy de un pequeño pueblo llamado Holmes Chapel en Cheshire. -Me dijo, haciendo una mueca y volviendo a hundirse en sus pensamientos. Es la primera vez en este tiempo que había dicho algo por si mismo, sin que yo le preguntara. 

-Tengo 22 y mi cumpleaños es en Agosto.-Dije y pareció desconectarse de su mundo. Me sonrió de lado, haciendo que un solo hoyuelo se formara en su mejilla derecha. 

-Yo tengo 23. Cumplo en Febrero.-Dijo tan natural y despreocupado. Para después recordar y agitar su cabeza, haciendo que su sonrisa se disminuyera por completo.   - Pero seguro ya sabías. -Dijo con un tono de ansia y amargura.

Y tenía razón, ya lo sabía, al igual que todo el mundo. Pero no se lo dije, quería que se sintiera cómodo, sin etiquetas, sin ser 'Harry Styles el famoso', sino como solo 'Harry Styles'.

Movió su cabeza en forma de negación, dandole un largo trago a su mojito. 

-Pues dime algo que nadie más sepa. -Solté de repente, haciendo que me mirara sorprendido. Lo dije con tanta confianza que hasta me sorprendí a mi misma. 

-¿Qué?... - Susurró lentamente, mirándome incrédulo. 

-Sí. Puede ser lo más torpe que te haya pasado. Lo que quieras, solo cuéntame algo que nadie sepa. - Le dedique una sonrisa, me sonrió aliviado.

Se quedó unos segundos en silencio, pensando en algo que le haya pasado. Lo miré cada segundo que paso, sus hermosos ojos verdes miraban de un lado a otro. Abrió su boca de golpe, soltando una pequeña carcajada.

-Mi hermana Gemma y yo estábamos haciendo una pequeña- Pausó para hacer comillas con sus dedos, con una sonrisa divertida en sus labios.- Competencia de bomba de chicles. Quien hiciera la bomba más grande ganaba. Yo no era muy bueno en hacerlas, ella era mejor que yo. Estaba enfrente de mi y yo apenas iba a empezar a inflar mi bomba de chicle... -Se rió tan sincero, que hizo que sonriera de oreja a oreja y mi corazón latiera bruscamente. - Cuando al fin la empecé a inflar, soplé tan fuerte, que mi chicle salió volando a su amado cabello. -Rodó sus ojos de forma dramática. Pero seguía con su sonrisa divertida y sus ojos destellaban diversión, al igual que los míos. -No le dije nada sobre que mi chicle estaba pegado en su cabello, tenía miedo. Al llegar a casa, mamá nos recibió con un abrazo y cuando pasó su mano por el cabello de Gemma, se dio cuenta del chicle. Salí corriendo cuando Gemma volteo a verme. 

Reí patéticamente, no podía creer todo lo que estaba contándome. Harry rió conmigo. 

-No te rías, estoy seguro que tu también huirías de una niña que practicó siete años Karate. -Dijo aterrado. -En fin, me tiró al piso cuando iba corriendo y me dio dos opciones... pedirle perdón o subirme a una montaña rusa. Decidí pedirle perdón. -Sonrió de una manera tan sincera, se podía notar su felicidad en su ojos. 

Perdí el control, reí descontroladamente. No podía parar, él también se rió, pero paró después de unos segundos. Cuando pude ver con claridad y mi risa disminuyó, limpié rápidamente las pequeñas lágrimas que tenía sobre mis mejillas, con el dorso de mi mano. Vi como me miraba con felicidad, estaba en silencio, con una sonrisa de oreja a oreja. 

-Gracias. - Me dijo, paré de limpiar mis lágrimas. Lo miré con confusión, pero solté un pequeña risa.

-¿Por qué? - Sonreí. Se inclinó, apoyando sus brazos en la mesa. 

-Hace tiempo que no reía así, que no me la pasaba tan bien. - Me sonrió con agradecimiento y apenado por lo que acaba de confesarme, pero sus ojos tenían un destello de tristeza.

 Mi estomago empezó a dar vueltas. Mi corazón latió rápidamente, y sentí algo que no tenía que sentir, tristeza. Pero a la vez, sentí felicidad, lo había hecho reír y sonreír después de que no lo hiciera por días. Y por primera vez, Harry Styles estaba siendo él mismo, honesto, divertido, y lo más importante, lo contrario a lo que la gente decía de él. 



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