"La estación"

135K 8K 982
                                        



Seattle Police Department (SPD)

Cassian

Le di una bocanada honda a mi holandés sentado en el capo de mi McLaren, fuera de la estación de policía donde me esperaba un problema y el que presentía que sería el dolor de cabeza de mi puta vida. Un dolor de huevos del cual no quería hacerme responsable ¿carreras ilegales? demonios solamente a mi se me ocurre aceptar ser niñero pasado de tragos.

—¿Tienes la información de la mujer que se encuentra detrás de esas rejas?—le pregunté. Tony permanecía a mi lado como la sombra que no me podía quitar.—Responde por un demonio.

Hoy me encontraba de muy mal humor, no tenía tiempo para estas malditas estupideces.

—Si señor todo está en el sobre.

—Perfecto. Cuando termine con este problema iré a una de las bodegas ¿entendiste?

—Como ordené señor Rostov.

El se retiró sin decir otra palabra y apague el cigarrillo. No me interesaba ver quién era ella. Así que no me moleste en mirar la foto. Mientras más rápido me librase de esto, mejor iba a cobrar este trabajo.

—Veamos quién eres Mavie Montes.

Con un suspiro exagerado, me adentro en la estación de policía. Acomodo mi traje con fastidio y recorro el pasillo con la destreza de un rey caminando por sus dominios, hasta alcanzar la oficina del comandante.

—¿Qué lo trae por aquí, señor Rostov?—se sorprende al verme.—No esperaba verlo por estos lugares.

—Soy el abogado de la joven en custodia—deje saber, no quería perder más mi tiempo.

—No le mentiré, señor Rostov. La señorita fue atrapada corriendo autos ilegales y...

—No te estoy pidiendo explicaciones de lo sucedido. Solo dame la fianza para firmarla.

—Está vez. No será tan difícil señor Rostov.

—¿Me cuestionas?—pregunte y él se estremeció de miedo.

—No señor pero...

—No me haga perder el tiempo, comandante. Como bien sabe, mi tiempo es valioso y no estoy aquí para escuchar excusas. Pagaré la fianza de la joven y me encargaré de su situación. Ahora, ¿dónde está su celda?

Tembloroso, el idiota del comandante se levanta de su silla y me conduce hacia la celda. Antes de entrar, le doy una última advertencia con una mirada fría.

—No quiero que la fichen, ni que tenga antecedentes penales por esto. Encárgate de arreglarlo, ¿Comprendes?

—Si señor Rostov—asintió sin cuestionar más.

Entro en la celda y me encuentro con la "niña" problemática. Sin embargo, parece que Roxan tiene una definición bastante amplia de lo que es una niña. Esta "niña" tiene más curvas que una montaña rusa y una mirada que podría derretir el hielo del Ártico. ¡Joder! Porque presiento que mi pene se hincha al verla, y describir sus ficciones de cierto modo.

—¿Y este que?—me mira de este a oeste.

—Es su abogado señorita—anuncia el imbecil del comandante.

—Ya era hora—sigo los movimientos de su atrevida boca—Me iré de esta pocilga.

Contemplo a esta mujer con cuerpo de diosa y mentalidad de niña. Parece que solo a mí se me ocurre aceptar ser niñero de alguien así. Debería considerar dejar de beber después del trabajo; me hace tomar decisiones estúpidas como esta. Mejor me dejo de pendejadas y saco a esta "niña" de problemas antes de que empeoren.

"El Abogado de la Mafia" © { 𝐋𝐢𝐛𝐫𝐨; 𝟏}   𝐁𝐨𝐫𝐫𝐚𝐝𝐨𝐫 𝐞𝐧 𝐜𝐨𝐫𝐫𝐞𝐜𝐢𝐨́𝐧 ✔️Donde viven las historias. Descúbrelo ahora