Veintiocho.

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#MaeDay

Capítulo veintiocho: Aprendí y decidí.

—Mae...
—Lo siento —reí acomodando la espalda sobre el árbol— ¿Entonces?
—¿Entonces qué?
—No lo sé, ¿cuál es tu conclusión de todo esto?
—Que... No lo sé.
—Era de esperarse —bromeé y saludé a Grace que había hecho lo mismo desde lejos.
—Es que... No es fácil, hace unos meses realmente no me agradabas.
—Qué amable —jugué con el césped mirando hacia otro lado.
—Pero...
—¿Pero? —pregunté en la misma situación, a la fonkzone de nuevo.
—No me imagino pasar este tiempo junto a otra persona —giré a verlo, ¿dijo eso?

No, ya. Estoy loca. No lo dijo.

—¿A qué te refieres con este tiempo?
—Al presente en general, Muffin. A mi vida en este momento. Me gusta estar contigo.

Entonces una risa raramente vergonzosa parecida a un "jejeje" salió de mí.

—En otras palabras...
—Me gustas, Muffin. Pero me intimidas al mismo tiempo.
—Repite lo primero —hablé tocando su cara.
—Que... Me gustas, Mae.
—¡¿Estoy soñando?! ¿Es una alucinación? ¡¿Estoy viva?!
—Mae...
—Cállate, estoy procesándolo —Le tapé la boca y lo miré de nuevo.
—Muffin, te etán midando —habló siendo aplastado por mi mano. Entonces la quitó y entrelazó sus dedos a los míos— Ya, quédate quieta.
—Espera, ¿te intimido?
—No estoy acostumbrado a tanta sinceridad. Me sonrojo todo el tiempo y ni siquiera sabía que podía sonrojarme.
—No puedes evitarlo, Capi. No me callo... No me sale —Él sonrió de lado y suspiró.
—Lo sé.
—Me alegra que estés al tanto —asentí y Grace volvió a girar para mostrarnos como el señor hacia burbujas gigantes, pero supuse que nos vio tomados de la mano y sonrió alzando el dedo pulgar.
—Nos ve.
—Lo sé, ¿eso significa que aprueba que su hermano me tome de la mano?
—No lo sé, nunca le han caído bien mis amigas —Me miró— y nunca le presenté a ninguna chica que me gustara.
—Eso fue un fonkzone salvado.
—Sí, lo aclaré porque sonó a que te estaba llamando amiga.
—Seguimos siendo amigos, querido.
—Claro.
—Pero no por mucho.
—¿Siempre tienes frases que te desencajan de todo?
—Puede ser.
—Eres genial —rio aplaudiéndome, pero luego volvió a tomar mi mano.

¿Estoy en el cielo?

—Ya tengo muchos fans, pero intentaré buscar un buen lugar para ti.
—Ah, genial. Muchas gracias —sonrió mirándome— Oye...
—Dime.
—Necesito ir a correos ahora, ¿me acompañas?
—Claro, ¿qué debes recoger? O enviar...
—Una carta para mi mamá, debían enviarla hace dos días y no ha llegado.
—Bueno, pues es un sí.

Luego de esto, algunos minutos más tarde, el show terminó. Grace estaba muy feliz y yo quería regalarle algo.

—¡Algodón de azúcar! —chillamos Grace y yo. Entonces Joseph nos miró y caminamos los tres de la mano hacia allá.
—¡Buenas tardes, amigos! —saludó el hombre que los vendía, había estado hablando con una ancianita y ahora ella nos miraba.
—¿Es su hija? Es muy linda. Hola nena —La saludó y Grace sonrió, pero estaba ocupada comiendo de esa cosa azul.
—No, no es nuestra hija... Es mi hermana, pero sí... Es muy linda.
—Oh, lo siento. Se veían como una familia —Nos sonrió y yo pagué los dulces mientras Joseph socializaba.
—Muchas gracias.
—Hey, yo iba a pagar.
—Ibas... Tiempo pasado. Ahora pon tu trasero en marcha.
—Eh, va a ser de las esposas fuertes. Quedate con ella, niño. Hacen linda pareja, buen día.

Y dicho esto, se fue. Luego de recoger la carta de Nicole, dejamos a Grace en casa y recogí mi bicicleta.

—Vamos, te acompaño.
—Pero tengo la bici, Capi...
—Pero quiero acompañarte, me gusta caminar.
—No es cierto, no caminas nada.
—Voy —habló siguiéndome.
—Bueno, de todos modos vas a venir —reí y comencé a caminar tomando mi bicicleta, así que él la tomó y me ayudó—. Qué servicial te veo últimamente, Gunn. De todos modos no me quejo, no tenía ganas de llevar la bicicleta —reí y lo miré—, estás callado.
—No sé qué decir, creo que... No sé.
—Por supuesto, totalmente.

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