Capítulo 18

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Neo

Llego al estacionamiento del edificio de Sarah y aunque creo que es muy apresurado saco mi celular y tecleo un mensaje para ella.


Neo:

Mañana el ensayo es a las once de la mañana, si llegan a las diez podré tocar para ustedes. Disfruté la tarde con ustedes.


Le envío la dirección de nuestra sala de ensayos.

Guardo mi teléfono y subo al auto. Manejo por las calles sin mucho tráfico con la mente despejada y relajado, por lo que es rápido llegar a la casa.



En la casa supongo que todos duermen porque todas las luces están apagadas y nadie me ha llamado, así que no tengo porque preocuparme.

Subo hasta mi habitación y me ocupo de darles de cenar a Timothy y Jose, es un poco tarde, pero ni loco los dejo sin comer a mis hijos.

Ajusto el aire acondicionado y me deshago de la chaqueta que comienza a sofocarme, la camisa tiene el mismo destino. Aflojo mi cinturón y voy directo al cuarto de baño.

Luego de alistarme para dormir recuerdo que no comprobé si recibí una respuesta o no de Sarah. Tomo la chaqueta y saco mi celular. Veo con curiosidad que no tengo uno sino dos mensajes.

Entro en la aplicación y veo que uno es de Sarah y el otro de Alejandra. Abro el de Sarah primero.


Sarah:

A las diez será entonces. Disfrutamos mucho de tu compañía. Avísame que llegaste bien a casa.


Ese mensaje me lo ha enviado un par de minutos después de que yo le envié el mío, pero hay otro que me saca una sonrisa de hace tan solo tres minutos atrás.

«Por Dios dime que no te mataste camino a casa.»

Con rapidez tecleo mi respuesta.

Neo:

Podría visitarte como fantasma y no te darías ni cuenta.

Su respuesta no se hace esperar.

Sarah:

Pervertido.

Rio con ganas sin poder evitarlo, no lo había dicho con esa intención, pero supongo que podría interpretarse así. Me doy cuenta que por alguna razón siempre nuestras conversaciones terminan teniendo doble sentido y eso es muy divertido.

Neo:

Me difamas. Pero tranquila, aún soy de carne y hueso. Sobre todo, mucha carne y de buena calidad.

No sé de dónde me ha salido lo último, pero me siento valiente y se lo envío.

Salgo y abro el mensaje de mi mejor amiga.


Alejandra:

Neoberto, llevas desaparecido varios días y ahora me entero por tus hermanos que tuviste un desmayo. ¿Estás bien? Y más importante grandísimo idiota ¿por qué yo no estaba enterada? Sé hasta que boxer llevas puesto y no me entero que te enfermas. Me dueles, Lux.


Suspiro, en parte porque Alejandra tiene razón no le conté nada, pero no porque no quisiera, es que ni siquiera recordé hacerlo. Sé que no debo sentirme culpable porque bueno no es que esté obligado a contarle todo, pero si me siento un poco mal con ella porque está preocupada por mí como siempre.

SAGA LUX II | El amor de NeoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora