20. "-¿Sarah Williams?"

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—¡Connor!–empujé a Kendall más lejos de mi.

—Que... ¿Qué está pasando aquí?–estaba claramente furioso– Te dijeron que la llamaras, no que la violaras.–le dijo a Kendall. Se acercó a mi y tomó mi brazo, para jalarme hacia adentro de los vestidores. Connor iba tirando de mi con fuerza, pero no dolía.

Mientras él me llevaba más adentro en los vestidores, notaba que ahí estaban todos los demás chicos del equipo, vistiéndose o cambiándose, limpiándose el sudor, dándose duchas... esto era jodidamente incómodo, yo era la única mujer ahí.

Al instante, Connor se detuvo y golpeó un par de veces la puerta que tenía un rótulo de: "Entrenador."

—¡Pase!–se escuchó desde adentro y mi amigo abrió la puerta, me dió el paso y luego cerró la puerta atrás de él. Miré al entrenador, quien estaba sentado en la silla del escritrorio, con varias hojas sobre este– ¿Señorita McCartney?–asentí– Tome asiento, por favor.–hize lo que me dijo y Connor se sentó en la silla de mi lado.

—¿Para qué me necesita?–pregunté llendo al grano.

—Resulta, que los chicos del equipo de Seattle afirman que tuvieron una pelea con los chicos de nuestro equipo.–asentí. Era indiractamente mi culpa– Pero ellos dicen que lo hicieron por que te defendían, ¿qué fue lo que pasó?–se inclinó hacia adelante, poniendo sus codos sobre la mesa– Es importante que digas la verdad, Kendall.

Dudosa, le conté lo sucedido el viernes, hasta el momento en el que todos se golpeaban, no más. El hombre me escuchó con atención.

Connor parecía confundido. Ahora que lo pienso, ¿en donde estaba Connor cuando pasó todo eso? Era raro que él no estuviera con los de su equipo momentos después del partido. Le preguntaría luego.

—¿Es todo eso cierto?–asentí. Yo no era esas de las que mentía por que sí. Además ese chico casi me viola– ¿Como dijiste que se llamaba la chica a la que esperabas? Talvéz ella pueda ser una clase de testigo para que sancionen a los de Chicago.

Sí, si tan solo ella no hubiese estado estreñida ese día.

—Uh, Sarah Williams.–me miró confundido.

—¿Sarah Williams?–asentí– Que yo sepa, no hay ninguna chica con ese nombre en este instituto. Y yo los conozco a todos.–fruncí el ceño confundida. Ella me dijo que ese era su nombre...

—¿Estás segura de que se llamaba así?–preguntó Connor y asentí.

—Ella me lo dijo.–me defendí– Dijo que iba a hacer un reportaje sobre el equipo...

Pero en el periódico del lunes no hubo ningún artículo del partido.

Algo estaba mal aquí.

—¿Puedes describirmela?–preguntó el entrenador y asentí.

—Era un poco más baja que yo, eh, su cabello era negro y sus ojos castaños.–describí lo básico.

—Bien–dijo el hombre–. La buscaré, por ahora gracias Kendall.–sonrió amistosamente y Connor y yo salimos de ahí. Luego el tomó sus cosas y salimos de los vestidores, que ya estaban prácticamente vacíos.

Empezamos a caminar en silencio, hasta que Connor sacó su celular y dijo:

—Quedan 13 minutos para el cambio de clase, ¿te quedas conmigo?–lo miré.

—Eh, sí... supongo.–él sonrió y rodeó mis hombros con su brazo.

—¿Y como ha estado tu día?

—No sabría describirlo–confesé–, no estuvo ni mal, ni excelente.–me alzé de hombros.

—¿Y eso por qué?–suspiré mientras llegamos a la cafetería y nos sentábamos en una mesa.

Kendall y KendallDonde viven las historias. Descúbrelo ahora