TREINTA Y DOS✨

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Taehyung

En la habitación hay una ventana que refleja un poco de luz, y gracias a ella veo humo. Humo de... Cigarro. Huelo. ¿Marihuana?

Sigo el humo, hasta llegar a la parte trasera de la cama, en donde está él. Santo dios... Jungkook.
Lo observo algunos segundos para caracterizarlo bien.

Cigarrillo en mano. Está empapado, tiene los ojos inyectados de sangre y con ojeras. Sus ojos solo muestran un mundo oscuro. Aquí no está Jeon Jungkook en realidad. Está vacío. Mi corazón duele, duele de verlo así. ¿Qué fue lo que lo llevó a eso?

—Deja eso, está mal —le arrebato el cigarro y lo tiro por la ventana—. Te estuve buscando... ¿Cómo puedes hacerme esto? Estaba a punto de morir si no te encontraba —paro antes de que pierda el aliento mientras lloro. Lo tomo y lo estrecho contra mi pecho—. Tenía tanto miedo...

No corresponde a mi abrazo, solo está inmóvil y no habla, ni me da una respuesta de que siga siendo un humano. Me quito el abrigo que Momo me dio, al igual que la camisa, los cuales no se encuentran mojados por el abrigo térmico, así que saco la camisa empapada de Jungkook y le pongo lo que yo traía anteriormente.
No importa que yo esté así, de verdad que no importa el cómo me vea yo con tal de que él esté bien.

Lo miro a los ojos, pero el solo se centra en la nada. Parece un muñeco.
Tomo su barbilla y me acerco a él, dejando un milímetro entre nuestros labios. Noto que su labio ha estado sangrando gracias a que no deja de morderlos, es una costumbre suya. Su ansiedad es extrema ahora.

—¿Qué ha pasado contigo? —digo con un hilo de voz. Hace a un lado su cabeza y se esconde en una esquina—. Jungkook... Estoy aquí ahora. Te voy a proteger, lo prometo.

Hace pucheros como un niño y las lágrimas comienzan a caer por sus mejillas. Vuelvo a ir con él, y lo abrazo. No entiendo que ha pasado, y porque se ve tan destrozado. Me lamento tanto de no haber estado para él. Me acerco de nuevo, y cuando comienza sollozar, se resguarda en mi pecho, y no deja de hacerlo durante unos minutos. Cuando nos separamos, me mira a los ojos. Ahora puedo observar la claridad atrapada y siendo cautiva de una extraña oscuridad.

—No... —Suspira como si le costara hablar— No quiero vivir contigo más. Me estás... Da-dañando.

Me ha quebrado el corazón. Me siento como un estúpido.

—No digas eso... Ya no habrá mentiras. Te contaré todo, pero no te vayas, Jungkook. Siento que si te dejo ir será para siempre esta vez —tomo sus frías manos que parecen de un muerto.

—Traté de amarte por completo, pero no he podido —cubre su boca, pues sus lágrimas acortan su voz—. Eres un demonio que no puede saciar su sed, y yo solamente un esclavo tuyo del inframundo.

—No es verdad. Tú me amas tanto como yo a ti. Estás drogado...

—No... Acababa de encender esa cosa antes de que entraras —no deja de llorar, y yo tampoco puedo parar. Me está destrozando.

—Tienes que irte de mi vida. No hay futuro entre los dos. Yo... —Toma aire y mira hacia arriba como si pidiera ayuda— No... Dios mío —respira hondo de nuevo—. No te amo.

Se suelta a llorar aún más. Parece un grifo que no se puede cerrar.
No dejo de mirarlo, ya que no estoy creyendo lo que estoy escuchando.

—No es verdad. Yo sé que no lo es —trato de tomar sus dos manos, pero las aparta de mí cerrando los ojos—. Déjame tocarte... Necesito tu calor. Te necesito a ti. Me rehúso a dejarte ir... Y si no me amas, ¿por qué estás llorando?

—Me acosté con alguien —No...—. Aproveché que no estabas, y la llevé a casa. Pasó, ya no soy virgen.

—¡No es verdad! ¡Jungkook! —Estoy gritando, y a la par llorando. Estoy destrozado. No sé si pueda seguir—. ¿En dónde estás? Dime en donde estás... Vuelve conmigo, por favor —tomo con mis dos manos su camisa y recargo mi cabeza en su pecho.
Este no es Jungkook, no lo es.
Podría morir ahora mismo, sinceramente no me importaría en lo absoluto.

Comienzo a llorar dramáticamente. Algo que no puedo evitar, esta vez va enserio. Estoy herido, ya no puedo recuperarme, ya no más.

—Me estás matando —abrazo tu torso con mucha fuerza. No me iré de ese lugar sabiendo que él no volverá—. Te lo suplico...

—Perdón —dice llorando cada vez más. ¿Por qué lo hace? ¿Por qué si dice que ya no me ama?

—¿Qué pasó? ¿Quién te hizo esto? Todo estaba tan bien...

—Para ti —me interrumpe—. Había una pelea, y el sexo era la solución...

—Jungkook, eso no es verdad. Dime tú, ¿hace cuánto tuvimos sexo? La última "discusión" —hago unas comillas invisibles en el aire—, hablamos. Y ahí me di cuenta en verdad que podemos estar bien... Vámonos de aquí.

—Iré. Recogeré algunas cosas y me iré —se levanta, dejándome en el suelo y mirándolo como un idiota.

—¿Con... Con quién lo hiciste? —no puedo creer lo tanto que esto me está afectando.

No responde y sale de la habitación moviendo de un lado a otro la cabeza. Me levanto, y lo sigo.
Sigue lloviendo, y cuando salgo, las gotas frías recorren mi espalda y pecho descubiertos. Jungkook camina como a dos metros lejos de mí. No creo lo que ha hecho. De verdad no quiero dejarlo. Él era con quien yo quería prosperar en todos los aspectos, pero ya veo que no pensamos de la misma manera...
Mientas camino, las personas se me quedan viendo, y unas que otras se sorprenden. Yo simplemente después me mantengo cabizbajo y por alguna razón no escucho nada, ni nadie, más que mi propia conciencia.

Miro un poco a Jungkook, y parece que se ha convertido en un aprueba de todo. De cómo ahora yo soy el que cae, y él es el que se mantiene en el juego.
Quisiera tomar su mano, y prometerle el universo entero, pero lo primero que él haría, sería quitar su mano y mirarme con desprecio. Lo sé.

Tomamos un taxi para llegar al departamento, y en el camino todo se siente tan incómodo... Ni siquiera me mira, aunque desearía que lo hiciera, no importa cómo.
Trato de ver si tiene puesta la pulsera, pero no logro ver por el abrigo.

Cuando llegamos, saluda a Yeontan con pocos ánimos y entra a la habitación de huéspedes por una maleta. Está listo. Él se irá.
Solo soy un espectador, viendo como el amor de su vida escapa sin pensar.

—Kookie... —Tomo su mano que estaba a punto de abrir la puerta. Lo tomo de las mejillas y con mis pulgares limpio las nuevas lágrimas que salen disparadas— Perdón por todo el daño que te he hecho. Perdón por ser un patán, un inútil... Perdón por no estar tan al pendiente, pero quiero saber que ha pasado. Lograremos superarlo juntos —ya no sé si sí es fuerte. Su cara es tan temerosa, y solo desprende piedad a cualquiera que lo mire con atención.

Acerco mis labios a los suyos y logro tocarlos. Siento un alivio dentro de mí cuando los pruebo, que siento que todo a nuestro alrededor se ha detenido.

—¡Basta! ¡Ya basta! ¡Suéltame! —Forcejea conmigo y cae al suelo cubriendo su cara como un animal asustado—. No me toques más...

Se levanta temblando y ahora abre la puerta. Tomo su mano por última vez antes de que escape... Miro sus ojos por última vez, sus labios, pestañas... Todo.

—Te amo —digo con un nudo en la garganta.
Él quita su mano y cierra la puerta con fuerza.
Quiero ser fuerte, pero no puedo, ni un poco. Parezco un niño llorando y llorando, recargado en la puerta y esperando a que la persona que lo dejó, vuelva pronto...

taekook; sweet skin (달콤한 피부) ✨ EDITANDONơi câu chuyện tồn tại. Hãy khám phá bây giờ