Abrí los ojos de golpe.
Sentí mi respiración salir temblorosa y mi corazón acelerado, como si algo me hubiera arrancado del sueño. Un trueno retumbó afuera, profundo y áspero, haciendo vibrar ligeramente las paredes de madera de la cabaña.
—Tranquila —susurró Liam, su voz ronca por recién despertarse—. Es solo un trueno.
Tragué saliva. Miré hacia la ventana. Los relámpagos iluminaban el cuarto en destellos fríos, como flashes sin ruido que anunciaban el golpe siguiente.
—¿No puedes dormir? —pregunté.
—No —respondió suavemente, levantando un brazo, invitándome.
Me acurruqué contra él, mi mejilla apoyada en su pecho. Su piel estaba tibia, y su abrazo se sentía como hogar en medio de ese ruido exterior.
—¿Tormenta? ¿En serio? Exactamente cuando estamos lejos de casa —dije con un suspiro.
—Lo mismo pensé hace rato —respondió, acariciándome la espalda con calma.
El cuarto se iluminó por un relámpago blanco, y luego vino el trueno: fuerte, seco, tan cerca que parecía que había caído justo encima de nosotros. Me sobresalté sin poder evitarlo.
Liam dejó escapar una risa suave.
—No creí que te dieran miedo los truenos.
Incluso en la oscuridad supe que estaba sonriendo.
—No creo ser la única persona que les da miedo los true—
La puerta se abrió de golpe.
Los dos volteamos al mismo tiempo.
En la entrada estaban Octavia y Jake, envueltos en cobijas, los ojos enormes.
—¿Qué pasó? —pregunté, sentándome un poco.
Ellos no sabían si avanzar o quedarse ahí.
—En mi cuarto se escuchan más fuerte los truenos... —murmuró Jake.
—¿Quieren quedarse con nosotros? —pregunté.
Ambos asintieron al mismo tiempo, casi sincronizados.
—Pues vengan —dijo Liam, acomodándose para hacer espacio.
Me sentí como esas mamás que se despiertan de madrugada cuando la tormenta asusta a sus hijos y los deja entrar a la cama.
Solo que estos "hijos" tenían veintitantos años.
Octavia se acomodó a mi lado, acurrucándose con su cobija hasta la nariz. Jake se acostó después de ella, también de lado, mirando hacia nosotros.
—Se fue la luz —susurró Octavia.
—¿En serio? ¿Qué hora es? —pregunté.
Ella levantó la muñeca, tratando de que un relámpago iluminara su reloj.
—Son las 5:30 de la madrugada.
—Pensé que era más temprano —dije.
Otro trueno rompió el aire. Los cuatro nos sobresaltamos al mismo tiempo.
—Traten de dormir —murmuró Liam, su voz baja y suave, como si pudiera domar la tormenta solo hablando—. Para mañana estar descansados.
—Está bien... —dijo Octavia entre susurros, cerrando los ojos.
La cabaña quedó casi completamente a oscuras.
Solo el sonido de la lluvia. Los truenos intermitentes.
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My Only One 3 •Editando•
Teen Fiction"Siempre serás tu" Liam tendrá que tomar una decisión, la decisión de quedarse con Hailey en N.Y.... o aceptar y seguir sus sueños de ser un jugador profesional.
