Capitulo 53

239 8 0
                                        

Ha pasado un mes desde la última vez que vi a Liam.

Un mes... suena poco, pero para mí ha sido una eternidad. Aun así, estoy mejorando. Ya no lloro todos los días; ahora solo lloro cuando los recuerdos aparecen sin permiso, cuando escucho una canción que me lo trae de vuelta, o cuando aprieto demasiado fuerte la almohada en las noches. Pero a diferencia de antes, al menos puedo respirar sin sentir que se me parte el pecho.

Ya salgo a comer con mis amigos. Solo eso. No estoy lista para fiestas, ni reuniones grandes, ni música fuerte. Siento que mi corazón aún camina con una venda en los ojos, dando pasos torpes pero pasos al fin.

Desde ese día no he sabido nada de él. Ningún mensaje, ninguna llamada, ningún rastro. Algo dentro de mí me dice que regresó a Ohio. Y aunque sé que es lo mejor, no termina de doler menos.

Después del ataque, el doctor decidió internarme por dos días. Me recetó unas pastillas que ahora llevo en todas partes: en mi bolso, en mi mochila, en la mesa de noche... Son como un recordatorio constante de que mi mente se quebró, de que me toca unir mis pedazos poco a poco. "Cuando sientas que viene el ataque, tómate una. Te ayudará a estabilizarte." Me aprendí esa frase de memoria.

La primera noche en el hospital desperté alrededor de las tres de la madrugada. La habitación estaba a oscuras, silenciosa, y lo único que iluminaba era la luz tenue del monitor junto a mi cama. Giré la cabeza y ahí estaba. El anillo. Mi anillo de promesa. Justo en la mesa a mi lado.

Me quedé mirándolo por varios minutos. Era como si el tiempo se hubiera detenido. Lo tomé con cuidado, como si fuera frágil o pudiera romperme más de lo que ya estaba. Le pregunté a Octavia al día siguiente y solo me dijo que él había venido por unos minutos, que apenas estuvo ahí... y después desapareció. Supuse que fue para despedirse. Supuse que ya no tenía nada más que decirme.

Y aunque intenté convencerme de que era lo mejor... me dolió. Me dolió como si algo dentro de mí se apagara para siempre.

El segundo día, cuando ya estaba más consciente, recibí una visita inesperada: el papá de Liam, el señor Ian. Siempre ha sido un hombre amable, pero ese día... no sé, su presencia me reconfortó más de lo que imaginé. Se sentó a mi lado y me preguntó si necesitaba algo, si estaba cómoda, si los doctores me estaban atendiendo bien. Su voz era tranquila, muy parecida a la de Liam cuando intentaba calmarme alguna vez.

Cuando le conté que habíamos terminado, solo asintió despacio, como si ya lo supiera desde hacía tiempo.

"Liam llegó llorando" me dijo.

Sentí que el aire abandonaba mis pulmones por un segundo. Dolió. Duele todavía cuando lo recuerdo. No sé por qué. Tal vez porque aún lo amo. Tal vez porque me hubiera gustado que nada de esto hubiera pasado.

Después agregó:

"Las cosas pasan por algo, Hailey. Tú eres una chica muy buena y sé que vas a salir adelante. Y aunque soy su padre, siempre te ayudaré en lo que necesites."

Los papás de Liam siempre han sido increíbles conmigo. Incluso ahora, cuando ya no soy parte de la vida de su hijo.

Y eso... eso significó más de lo que puedo decir.

Ahora intento seguir. Intento reconstruirme. Intento aprender a vivir sin él.

Pero, incluso cuando trato de convencerme de que estoy mejor, hay una verdad que no puedo borrar:

Lo extraño.

Lo extraño demasiado.

Y aún no puedo creer que ya no esté conmigo.

My Only One 3 •Editando•Where stories live. Discover now