Hailey
Necesitaba distracciones, y las necesitaba ya. Todos dicen que distraerse ayuda a olvidar, que mantener la mente ocupada alivia, que es la mejor medicina para una ruptura amorosa. Pensé que sería así. Pensé que estudiando podría dejar de pensar en él... pero me equivoqué. Me pasé todos los días estudiando para los exámenes. Día, tarde, noche. Pero sobre todo... noches. Porque dormir se ha vuelto imposible. Cada vez que cierro los ojos, vuelve su rostro, vuelve el recuerdo de esa noche, vuelve cómo me miró desde el auto. Siento el corazón desgarrarse una y otra vez como si fuera la primera vez.
Y aquí estoy ahora, abrasada a Alex en mi cama. Sus brazos alrededor de mí son lo que más cerca está de sentir paz. Sus abrazos son mi refugio. Me sostienen, me aterrizan, evitan que me vaya con mis propios pensamientos.
Mis papás no saben nada. No saben que Liam y yo ya no estamos juntos. No saben que llevo dos semanas encerrada en mi habitación, aislada del mundo. No saben que estoy rota. Y sé que, si se enteran, tomarán el primer vuelo hacia aquí, listos para creer que estoy otra vez al borde. Alex intentaría explicarles, pero ellos no lo entenderían. Es difícil para cualquiera entender cómo duele algo que ya dolió antes, pero ahora duele el doble.
Alex está agotado. Muy agotado. Tener que cargar con la tristeza, la ansiedad y los pensamientos oscuros de tu hermana después de una ruptura... es demasiado para cualquiera. Yo trato de ser fuerte, lo juro. Pero basta con escuchar su nombre para que todo se derrumbe otra vez. Ya van dos semanas desde que no piso el exterior del edificio. Dos semanas desde que no veo el sol. Dos semanas desde que no hablo más allá de lo necesario. Ya todos en la universidad saben que rompimos. No sé quién es el chismoso de siempre, pero supongo que ni me sorprende. La universidad entera es un hervidero de rumores, y yo soy el menú del día.
Octavia lo sabe. Y cada día pone límites por mí. Defiende mi espacio. Exige que los demás no hablen del tema. Me abraza cuando ya no puedo más. Cada noche se sienta conmigo y me da un discurso de por qué soy fuerte, de por qué puedo salir de esto, de por qué ella está orgullosa de mí. Nunca había tenido una amiga como ella. Nunca. Y en esta etapa, la quiero más que nunca.
Jake viene todos los días a verme. Su sonrisa cansada me dice más de lo que él intenta ocultar. Me trae comida, regalos sin sentido, detalles pequeños que siento que hace solo para arrancarme, aunque sea una micro sonrisa. Hace dos días me trajo flores.
Jessica viene martes, jueves y sábado. No me cuestiona, pero me observa... como si tratara de descifrar por cuánto tiempo más voy a seguir así. Ella pasó por una ruptura también, y salió adelante, pero lo suyo nunca se sintió como esto. Lo mío se siente... personal. Irreparable.
Ryan vino un día y al principio me pareció rarísimo. No esperaba que él apareciera. Fue amable, demasiado cuidadoso, puso una película y trató de comportarse como si todo estuviera bien. Agradecí que no mencionara a Liam ni una sola vez. Pero yo... no pude reír. No pude mirar la pantalla más de cinco segundos sin que mi mente regresara al mismo lugar de siempre.
Billy también pasó a verme. Tampoco mencionó nada. Me contó cómo sacó 8 en un examen, le reclamó a la maestra, y lo bajaron a 7. Fue tan Billy que, sin querer, solté la primera carcajada en dos semanas. Un sonido rasposo, extraño, que ni siquiera pensé que saldría de mí.
Por un instante me sentí... viva.
Pero luego recordé.
Y volví a caer.
(...)
Me encontraba acostada en mi cama, como siempre, intentando leer un libro que ni siquiera recordaba haber tomado del buró. Las palabras se mezclaban sin sentido. La tormenta en mi cabeza era tan ruidosa que nada podía callarla.
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My Only One 3 •Editando•
Teen Fiction"Siempre serás tu" Liam tendrá que tomar una decisión, la decisión de quedarse con Hailey en N.Y.... o aceptar y seguir sus sueños de ser un jugador profesional.
