Capítulo bonus III.

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Capítulo bonus: Los años de amor y odio.

Punto de vista de Aileen.

—¡Es que lo detesto! Ni siquiera sé por qué se postuló si es más que obvio que no tenía intenciones de hacerlo hasta que abrí la bocota —dije echando humo por las orejas mientras me movía de lado a lado en la habitación con una hoja arrugada en mis manos; en un mundo ideal, ese sería el cuello de Harry Styles.

Sarah me observó desde la cama con un destello entretenido en sus ojos y después se miró las uñas recién pintadas con una sonrisa distraída. —Anda ya, sabes que lo hace para fastidiarte.

—¡No, sí, eso ya lo sé, que lo hace para joderme la existencia! ¡Agh!

—Bueno, pero tenemos que pensar en una manera de demostrarle que no puede contigo y machacarlo en la campaña. —Paz me miró desde la silla del escritorio y logró bajarme el enfado un poco cuando recordé que aún había trabajo por hacer—. Tenemos que empezar a planificar, Pukie.

—Pues, en eso tienes razón. —Suspiré y me tiré en la cama junto a Maggs con cara hastiada—. Pero aún me encoleriza que él sea mi contrincante. ¿Por qué no pudo ser alguien más? ¡Es que hasta pudo haber sido Chance Dolley y Dios sabe que hubiese sido más tolerable!

Todas me miraron escépticas puesto que Chance Dolley era uno de los grandes aspirantes al equipo de fútbol y se sabía que para él cada segundo que pasaba era una oportunidad de besar el suelo por el que pasaba Styles.

—Bueno, tal vez están equilibrados pero igual voy a hacerlo trizas —dije con mis brazos cruzados—. Ya van a ver, se van a acordar de mí cuando gane con una montaña de diferencia en las elecciones y me ría en la cara de Styles hasta que llore como un bebé.

Así mismo era, Melbourne estaba a la expectativa de las campañas electorales porque era el momento de elección para la presidencia del consejo estudiantil. Desde luego, me postulé durante la mañana porque me sacaba de quicio la locura que estaba haciendo el presidente actual, pero no contaba con que cuando alzara la mano en la clase del profesor Williams, Harry Styles lo haría diez segundos después de mí. No fue sorpresa que él fuese uno de los sucios seguidores del desastre que estaba ocurriendo en la academia en la actualidad pues, estaban dando más comida chatarra en la cafetería y el dinero que podía ser útil para solucionar el problema de las cerraduras, lo estaban gastando en bailes y fiestas innecesarias.

«Tú eres la llave» fue el eslogan con el que representé a mi campaña, buscando el apoyo del cuerpo estudiantil para que «me ayuden a abrir las puertas de una academia en vías de un avance ganador» y solucionar todos los problemas que estaba presentes en Melbourne. Las chicas me ayudaron a repartir y colocar afiches por toda la escuela, sonriendo a todos los estudiantes mientras decía por un megáfono todo lo que deseaba hacer cuando fuese presidenta con la preciada ayuda de mis mejores amigas.

—¡Vota por Aileen y no por el ruin! —Gritó Maggs.

—¡Vota por Aileen si quieres pudín! —Paz le siguió—. ¡Jueves de postre y martes saludable, votar por Aileen es tener un mejor cafetín!

—¡Votar por Aileen es tu mejor comodín! —Volvió a decir Maggie.

—¡Vota por Aileen Parker, punto y fin! —dijo Sarah.

Mi cara se desfiguró cuando vi que Styles se estaba acercando con una cara jactanciosa y no disimulé mi descontento cuando abrió su boca para ladrar como siempre. —Vamos, cariño, ¿esto es todo lo que tienes? Si las rimas de primaria van a ser tu campaña electoral, entonces tengo la presidencia más que ganada.

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