Capítulo bonus VI.

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Capítulo bonus VI: Universidad.

Punto de vista de Aileen.  

—De acuerdo, detente.

Detuve mis pasos e hice que Harry hiciera lo mismo a mi lado, observándome con curiosidad cuando agarré con fuerza las correas de mi mochila e inhalé mientras repetía el estúpido mantra que se había quedado en mi cabeza desde las clases de yoga de los domingos.

Harry puso su mano en mi hombro. —¿Estás bien?

—Estoy bien. —Asentí y lo miré con una sonrisa ligera. No había forma de que estuviese mal cuando estaba a punto de asistir a mi primer día de clases en la universidad por la que tanto había luchado para asistir, aunque admitía que me sentía nerviosa hasta la cabeza y me vi en la necesidad de rezar dos veces antes de salir del departamento para que la cosa de vomitar por los nervios durante los primeros días no se convirtieran en un ritual de iniciación—. Es solo que no puedes acompañarme hasta Tisch en sí.

—¿Qué? ¿Es que acaso te avergüenzas de mí, Bunny Bear? —Tuve que verlo con cara incrédula y mis brazos cruzados cuando hizo una voz de esposa desatendida, por lo que soltó una carcajada y yo solo suspiré con familiaridad.

—No —dije—. Es solo que quiero entrar sin ti porque cuando lo hice contigo en mi primer día de la escuela intermedia lo único que conocí por el resto de las clases fue a puras perras falsas e interesadas y cuando lo hice sin ti en la academia de Melbourne, conocí a las mejores amigas que pude conocer y que probablemente serán mis hermanas por el resto de mi vida. ¿Ves la diferencia entre la primera y la segunda ocasión, cariño?

—¿Entonces estás diciendo que soy tan atractivo para las personas que atraigo a las chicas cual abeja a las flores y mi atracción es tan grande que hasta afecta al pez? —Él sonrió de esa forma pícara que solía hacer y yo solo parpadeé por unos segundos.

—Pensé que yo era la abeja y tú eras el pez. —Comenté un poco desorientada y él solo soltó una carcajada por eso, mirándome con un brillo especial en sus ojos entre tanto el bullicio neoyorquino nos rodeaba—. Lo que sugiero es que sigas caminando hasta tu edificio y me dejes sola para conocer a gente que se quiera acercar a mí por ser yo misma y no para preguntarme si eres mi novio, amigo o pariente lejano; luego puedes buscarme en la tarde cuando salgas de clases para echarles a todos en cara que tengo un novio trofeo.

Él bajó la barbilla para estar a pocos centímetros de mi rostro y me miró con otra sonrisa que era más bien coqueta. —¿Ya planeas tener amigos el primer día de clases? Eso es un pensamiento optimista, perdedora.

—Querido —Le sonreí de vuelta y casi pude escuchar la risa de Harry—, puede que para ti sea normal tener nada más de amigo a tu profesor en el primer día de clases pero la gente normal hace amistad principalmente con estudiantes.

—Tú vas a hacer la cena esta noche. —Me sacó la lengua.

Lo miré con una sonrisa y me crucé de brazos. —¿Vamos a clases o qué?

—Bien, pero dame un beso primero. —No tuve ninguna objeción a eso.

Sentí una ola de orgullo cuando noté la bandera morada en la entrada de la escuela de arte, por lo que entré con una leve sonrisa e ingresé al edificio. Después de unas cuantas horas conocí a unos cuantos chicos que estaban en la misma carrera que yo y aunque no me había dado cuenta antes, todos y cada uno de nosotros teníamos acentos distintos.

—¿Te resbalaste en frente de la chica? —Mara se carcajeó, mirando a Dave con una cara divertida. Mara era de Nueva Jersey y Dave de Canadá; estábamos contando anécdotas divertidas de primeros días de clase.

Dave rió con vergüenza. —¡No es mi culpa! Tengo que ver el suelo.

—Bueno, al menos no hiciste una de Regan MacNeil sobre tus amigas.

—Eso es otro nivel, Aileen —dijo Kara con una risita. Era la hermana gemela de Mara y también asistía al programa de Cine y Televisión—. Lo veo como una fuente de vómito y algo más dramático como una bomba atómica o un volcán en erupción. ¡Boom! Vómito.

—Ew. —Eric arrugó la cara y todos soltamos la risotada.

Mi teléfono vibró en mis manos —estaba esperando un mensaje de Harry—, por lo que desbloqueé la pantalla y sonreí al leer su nombre.

«Te ves adorable toda estudiante de NYU y tal. Sexi.»

No me dio tiempo para responder porque sentí unos brazos a mí alrededor y la mirada sorprendida de los chicos me dio ganas de reír. Yo giré la barbilla para verlo con una mirada divertida por su mensaje de texto pero el muchacho plantó un beso en mis labios y yo sonreí como una boba.

—Chicos, este es Harry. —Lo presenté—. Mi novio.

—Mucho gusto. —Todos le sonrieron.

—Estas son Kara y Mara, Dave, Eric y Claire.

Claire era la más callada del grupo, pero teníamos muchas cosas en común.

—El gusto es mío. —Harry respondió y devolvió sus ojos a mí—. Unos chicos nos invitaron a cenar en Kimmel. ¿Vamos? Dicen que tienen una pasta que está fuera de este mundo y pueden venir ustedes también, chicos.

—Claro —dije—. ¿Vienen con nosotros, muchachos?

—Bueno, yo no tengo nada mejor que hacer y es mejor eso que la sopa instantánea que me espera en casa —dijo Dave.

—Yo tampoco. —Claire abrazó su libro y me sonrió levemente.

—Sí, vamos. —Sonrió Mara y se paró de su asiento—. Así seguimos hablando de aquella vez que Kara se cayó de su bicicleta cuando la estaba aparcando e hizo que cinco personas se cayeran con ella.

—¡Pues, también hablaremos de la vez que Mara eructó cuando estaba dando los buenos días en el micrófono matutino!

Demonios, agradecía que Aaron no estuviese aquí. Al menos tenía formas de persuadir a Harry y estábamos nivelados en historias embarazosas del otro, pero Aaron me llevaba años de ventaja que para mí eran simples borrones confusos y para él eran minas de oro.

—Estos son Finn, Chris y Linda. —Me presentó Harry.

—Tú debes ser Aileen, ¿no es cierto? —preguntó Finn.

Asentí a las tres personas y sonreí. —Encantada de conocerlos.

—El gusto es nuestro. —Linda me sonrió de vuelta—. ¿Y ustedes?

—Son amigos de Aileen. Dave, Eric, Claire, Kara y Mara.

A veces me sorprendía la facilidad que tenía Harry para memorizar con tanta rapidez, pero a lo largo de este tiempo me demostró cuán inteligente era y solo hacía que mi corazón se derritiera con solo verlo. Jamás pensé cuán enamorada me podía sentir antes y antes del chico no tenía idea de lo que eso significaba, todos los sentimientos que se producían en mi cuerpo con solo sentir su mano agarrando la mía, pero ahora los estaba experimentando y sabía más que bien que esto estaba ocurriendo de verdad y estaba con Harry en Nueva York.

Apreté su mano con una sonrisa y lo vi.

—Nuestro primer día no fue un completo desastre, ¿cierto? —Susurré.

Él bajó la mirada y me guiñó el ojo. —Cierto.

*Regan MacNeil: Protagonista del Exorcista.

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Escribí esto rápido porque pronto me regresan mi laptop y la fiesta de escribir en un teclado que sirva se va a ir </3. Volveré a escribir en mi teléfono y pues, bueno, eso... pERO HOWEVER, CHICOOOOOOOS, YA ESTAMOS TAN CERCA DE 500K. WOWIE WOW WOW, YO FLIPO. MUCHAS GRACIAS A TODOS LOS QUE HAN VOTADO, COMENTADO O SOLO LEÍDO, PORQUE... WOW, JAMÁS PENSÉ QUE DATING WHO LLEGARÍA A 500K Y AQUÍ ESTAMOS, TAN CERCA DE LOGRARLO... QUE :'). ME PONEN FELIZ... Muchas gracias, de verdad. Los quiero, muak... PS: también quiero a Taishi Nakagawa, bai.

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