Capítulo 62

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Multimedia:  Why Won't You Love Me - 5 Seconds Of Summer

Estaba en movimiento, el sonido de un motor llegaba hasta mis oídos pero era distante, como si estuviera debajo del agua

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Estaba en movimiento, el sonido de un motor llegaba hasta mis oídos pero era distante, como si estuviera debajo del agua. Quería abrir los ojos, pero no podía, los párpados me pesaban y mi cuerpo lo sentía igual, lograba estar al tanto de mi respiración, cada inhalación y exhalación que daba, estaba consciente de cómo mi pecho subía y bajaba con calma, estaba consciente de los latidos de mi corazón.

¿Qué está ocurriendo?

Movía los dedos de las manos, el movimiento era lento y hacerlo se sentía como si estuviera haciendo un gran esfuerzo. Intenté mover mis muñecas, pero tampoco podía, ambas estaban juntas y algo impedía que las separará. Ya no estaba en movimiento, escuché como una puerta fue abierta y luego cerrada de un golpe, la incertidumbre de no saber que estaba ocurriendo me consumía. Otra puerta fue abierta, una ráfaga de viento golpeó mi rostro, el cual estaba inclinado, sentí como algo pinchaba mi brazo izquierdo.

Era una aguja, un quejido salió de mis labios al sentir como un líquido recorría mi sistema.

—Aun no. —La voz se escuchó distorsionada.

Caí de nuevo en la inconsciencia.


—No tenía opción, ¡Maldición, lo sé! —Alguien estaba hablando, su voz se escuchaba distorsionada y lejana—. No puedo hacerlo, no puedo. ¡No lo haré! Entiéndelo Ben.

Un quejido salió de mis labios, la garganta la tenía seca y mi cuerpo dolía, era como si hubiera dormido en el suelo. Mis párpados se fueron abriendo poco a poco, una luz dio directo contra mis ojos y los cerré con fuerza, mi cabeza palpitaba y mi estómago estaba retorciéndose.

—Necesito tiempo, solo tiempo...no lo haré, lo prometo.

Mis ojos volvieron a abrirse, fue lento el proceso y tuve que parpadear varias veces porque todo estaba borroso. Gimoteé de dolor cuando una punzada atravesó mi cuello. Subí mis manos hasta este pero no pude separar mis muñecas, bajé la mirada hacia ellas y logré distinguir las cuerdas que las ataban.

Cerré los ojos con fuerza y cuando los volví a abrir, miraba mucho mejor que segundo atrás.

—¿Qué demonios? —musité con la voz ronca.

El pánico comenzó a extenderse por todo mi cuerpo, intenté mover mis piernas y estas, también estaban atadas por los tobillos. Asustada, alcé la mirada hacia el frente, una carretera estaba delante de mis ojos y a los costados solo había árboles, muchos árboles. Un faro estaba delante del auto, la luz iluminaba un poco la carretera, ya que era de noche.

La cabeza seguía doliéndome y llevé mis manos atadas hacia ella, no sabía que había ocurrido, me dolía intentar recordar, bajé mis manos y me moví en el asiento, giré hacia la puerta que estaba a mi lado derecho y vi a alguien apoyado en ella, su espalda tapaba la vista, solo podía observar que delante de esa persona había árboles.

El recuerdo de un amor ©Donde viven las historias. Descúbrelo ahora