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Cerca de una hora después habíamos elegido el vestido Perfecto. Había elegido un hermoso vestido de noche color vino. Con un escote en v que no llegaba a ser vulgar, de manga larga las cuales eran de encaje, ceñido hasta la cintura y de ahí era más suelto. Era sencillo pero bastante elegante y caro. Oliver me había dicho que ese vestido era el ideal y decidí llevarlo.
Después fuimos a un restaurante a comer, Oliver no nos dejó pagar nada, posteriormente como mi amigo es un tipo de chofer personal nos llevo a cada una a nuestra casa.

— Gracias. —le dije a mi amigo mientras bajaba del automóvil— Por cierto ten mucho cuidado en esta zona, vete rápido.

— No hay de que, nos vemos mañana.

— Hasta mañana.

Hubiera preferido que no me trajera pero insisto tanto que termine aceptando. No quería por el hecho que la zona donde vivía era muy peligrosa, y como el automóvil se veía lujoso podrían querer asaltarlo o algo por el estilo.

~•~•~•~•~•~•~

El lunes a la hora del almuerzo me llego un mensaje de Aidan diciéndome que me veía el miércoles en una cafetería que estaba cerca de la universidad. Ahora era miércoles por lo que me encontraba algo nervios ante la idea de volver a ver a semejante Dios griego, estaba en mi última clase con mi mejor amiga. Minutos después nuestro profesor nos dejó salir antes debido a que tenía una urgencia personal y tuvo que irse.

— ¿Quieres que te acompañe? –pregunto mi amiga mientras salíamos del aula.

— No hace falta, creo que ya nos dimos cuenta que no alguien malo.

—Como tú digas pero aún es temprano podríamos ir y esperar a que llegue.

— Si vamos.

Ambas salimos de la universidad y caminamos unos minutos hasta llegar a la cafetería que al entrar sonó una campanita que indicaba nuestra llegada, a esta hora aún estaba media vacía. Buscamos una mesa y después mi amiga fue a ordenar algo, yo ordenaría después cuando llegara Aidan.

— Listo. —dijo mi amiga poniendo su café en la mesa.

Comenzamos a hablar sobre cosas triviales como siempre. Adoraba a mi amiga por que con ella podía hablar sobre cualquier cosa y podíamos empezar hablando sobre algo y terminar hablando de otras cosas que no tenían nada que ver a lo inicial. Era algo que adoraba que las personas hicieran. Minutos después se escuchó el sonido de aquella campana ambas volteamos a ver, era Aidan quien se veía tan bien como el otro día, con un traje azul marino que hacía resaltar su figura. Mi amiga sonrió como el gato de Alicia en el país de las maravillas, mientras que sentía como me empezaban a sudar las manos, cosa que odiaba.

— Te quiero mucho, te espero más tarde en mi casa para continuar con el trabajo. —hablo Sidney mientras recogía su mochila del suelo y me daba un beso en la mejilla en forma de despedida.

— Si claro luego voy, también te quiero.

— Suerte —dijo antes de dar media vuelta y guiñarme el ojo para comenzar a irse.

Vi como se topó a Aidan en el camino y le dedicó una sonrisa la cual este recibió.

— Hola Shaleen. —hablo mientras yo me ponía de pie para saludarlo.

— Hola. —dije para sonreírle y corresponderle el saludo de mejilla.

— ¿Quieres ordenar algo? —pregunto mirándome fijamente.

Sugar HeartsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora