CAPÍTULO 33 - segunda parte

43 11 18
                                    

Sin sus poderes o alguna otra forma de protegerse, Areus desplegó sus alas moviéndolas con violencia para impedirles que se le acercaran más, eso solo los alejó por un breve instante, pues uno de los ángeles que estaban rodeándolo alcanzó a sujetar su ala derecha en el aire y la dobló con su mano emitiendo un crujido que sonó seco y lastimero. 

Areus ni siquiera pudo gritar de inmediato, fue como si hubiera perdido el aliento por un momento debido al inmenso dolor. Después, ahogó un grito de agonía combinado con un rugido de enojo al sentir su ala rota sin dejar de mover la otra, pero con solo un ala para defenderse, no pudo alejar al grupo por más tiempo y ellos no tardaron mucho en llegar a él. Le retiraron las cadenas de las manos y tiraron con violencia obligándolo a quedar boca abajo contra el suelo, pisaron sus manos y la parte trasera de sus rodillas para mantenerlo quieto pues a pesar del dolor, Areus no dejaba de pelear.

–¡Todos están a punto de presenciar lo que ocurre con aquellos que se atreven a desafiar las leyes supremas! –el vocero recorrió con la mirada a las personas que estaban en la primera fila de las gradas, nuestros padres– ¡Esto es lo que sucede con los traidores!

En ese instante me di cuenta de que ellos no eran tan indiferentes a la situación como creía. Los ocho seres estaban luchando internamente por contenerse y mantenerse en sus lugares a pesar de que sus miradas cargadas de furia y sus manos temblorosas apretadas en puños delataban sus ganas de atacar. 

El vocero devolvió su vista al frente y dio la orden con un ligero movimiento de su cabeza. Algunos ángeles tomaron las alas de Areus con fuerza para mantenerlas desplegadas mientras que el resto desenfundó dagas plateadas.

Todos pudimos sentir el miedo y el dolor de la tortura por los desgarradores y sobrehumanos alaridos de dolor que escaparon de la garganta de Areus cuando las dagas comenzaron a cortar sus alas sin piedad.

Mis brazos y mis muñecas comenzaron a enrojecerse y a sangrar por lo mucho que estaba forcejeando para liberarme y por lo poco que daba resultado. Las cadenas hicieron cortes profundos en mi piel y las manos sujetándome formaron moretones en mis brazos. 

−¡Basta! ¡Por favor, deténganse! –Las lágrimas nublaban mi visión y mis gritos convertidos en súplicas de desesperación raspaban mi garganta.

Los gritos de Areus parecían salir desde lo más profundo de su alma, no eran solo de miedo y dolor; eran de odio, asco, y repulsión hacia aquellos seres que le estaban haciendo daño. Algunos mechones de cabello le caían con salvajismo sobre la frente, su rostro estaba contraído en una mueca que reflejaba una ira absoluta, sus lágrimas caían al suelo y se mezclaban con el charco de sangre que comenzaba a formarse debajo de él.

Su mirada cargada de furia estaba puesta sobre el sujeto que había dado la orden mientras que este lo miraba con el mismo odio y lo señalaba con el dedo de forma acusatoria.

–¡Morirás como la aberración que eres! ¡Tú no vales nada! ¡Lo único para lo que existes es para cumplir una misión y ni siquiera eso pudiste hacer! ¡No eres nada!...

Las cosas no se detenían, pero desde mi perspectiva, estaban desapareciendo. Veía el movimiento de sus labios vociferando blasfemias, vi como los ángeles continuaban cortando las alas de Areus sin la más mínima compasión, pero yo ya no podía escuchar ni sentir nada que no fuera el torrente de ira y terror que estaba recorriendo mi cuerpo como rayo y un impulso agresivo que activaba todos mis instintos de ataque. Por instinto, intenté usar mi elemento para atacar, pero los inhibidores en mis muñecas me lo impidieron.

Luego de unos minutos, sus alas dejaron de hacer movimientos bruscos, se agitaron con más lentitud y debilidad cada vez hasta que finalmente quedaron inertes al ser completamente desprendidas de su cuerpo. El grupo se puso de pie, dejando a Areus en el suelo encima del charco de sangre que brotaba desde el par de heridas largas en su espalda, ahogando gritos y quejidos de dolor mientras cerraba los ojos con fuerza y su cuerpo se tensaba.

Trino De Cuervos [Parte 1 Completa]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora